La pandemia está dejando grietas económicas muy grandes en diferentes industrias. Uno de los sectores que se vio fuertemente golpeado por el coronavirus es el turismo, el cual, en diferentes regiones, servía como un motor de crecimiento económico. Por ejemplo, en épocas prepandémicas, este rubro llegó a significar el 10 % del PIB latinoamericano y el 14.1 % del PIB caribeño.
En ese contexto, a inicios de setiembre, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), apoyado por la Organización Mundial del Turismo, publicó una serie de informes sobre los protocolos de bioseguridad que se están llevando a cabo en la región y algunas recomendaciones para minimizar el riesgo de transmisión de COVID-19. “(El turismo) es el sector más impactado por la crisis sanitaria. Para acelerar su recuperación, es fundamental dinamizar la demanda con las mayores garantías sanitarias posibles”, consideró la entidad.
METODOLOGÍA APLICADA
El estudio, realizado entre diciembre del 2020 y abril del 2021, utilizó una comparativa con las diferentes regiones del mundo, con el fin de identificar los posibles nodos de riesgo de contagio al realizarse las labores turísticas.
“La adecuación de los protocolos frente a la COVID-19 en los distintos países y su consiguiente actualización, considerando las lecciones aprendidas hasta la fecha, suponen un requisito fundamental en la carrera por la reactivación del turismo”, se lee en el documento.
Los análisis también definieron cuáles son sus adecuaciones en subsectores turísticos como alojamientos y alimentos y bebidas, transporte local, playas, aeropuertos y puertos, entre otros.
“Se trata de un conjunto de documentos que incluyen recomendaciones generales frente a la COVID-19, así como específicas para los diferentes subsectores y espacios turísticos analizados de la región ALC”, explicaron.

ANÁLISIS REGIONAL
En su investigación preliminar, el BID constató que los protocolos de las diferentes áreas del sector turístico están debidamente desarrollados, sobre todo en el ámbito de alojamientos.
“El subsector alojativo presenta un grado de cobertura alto, el de restauración medio-alto y el de transporte local, medio-bajo”, detalló la entidad.
Resaltaron también que las medidas adoptadas están presentes en los distintos procesos de interacción de los usuarios. Por ello, es el rubro de alojamiento y restaurantes los lugares considerados como los más seguros por los turistas.
Respecto al transporte público, se acotó que las medidas cubren mayoritariamente lo relacionado con el embarque y el interior de los vehículos; es decir, no solo se preocupan por los pasajeros como tal, sino también por el personal que labora en el lugar. “Especialmente los conductores”, puntualizaron.
Sin embargo, desde la perspectiva de los usuarios, este subsector es más inseguro (84 %); por ello, esto puede representar una oportunidad para recuperar su confianza.
“Destaca el interior del vehículo, que es visto como poco seguro (54 % de usuarios perciben riesgo medio y alto) en contraste con la alta cobertura de este nodo de riesgo en los protocolos revisados”, agregaron.
ESPACIOS NEURÁLGICOS
Sobre la playa, aeropuertos y puertos, también llamados espacios neurálgicos, se advierte que, en el caso del primero, los protocolos de bioseguridad sí son identificados y aplicados; sin embargo, con los otros 2 no sucede igual.
“Se centran en muchas ocasiones en medidas relativas al control de flujos turísticos y criterios de acceso o admisión al destino, así como en los planes de contingencia en caso de detectar visitantes o empleados contagiados y no tanto en relación a los nodos de riesgos existentes en cada espacio”, especificaron.
A su vez, detallaron que sí existen medidas oportunas para que el turista disfrute de una estadía segura en los accesos y las zonas de descanso en las playas.

ALOJAMIENTOS SEGUROS
Otro de los puntos de atención es si los hospedajes cuentan o no con todos los protocolos para una excelente estadía.
En tal sentido, la entidad recomendó que, en el caso de las viviendas de uso turístico y departamentos turísticos de corta estancia, los huéspedes mantengan el uso de mascarillas en los lugares compartidos. Respecto al personal, “debería higienizarse las manos tras la manipulación de la documentación y medios de pago en el registro”, acotaron.
Para los hostels y campings, el BID señaló que los dormitorios colectivos deberían de asignarse solo a una única reserva y se debería establecer un horario para la limpieza.
CAMINO POR RECORRER
La entidad remarcó 3 desafíos primordiales que se tendrán que mitigar para que la COVID-19 no siga afectando tan arraigadamente al sector turístico. Una de ellas es la actualización de los protocolos de bioseguridad que se están manejando al momento.
Considerando la experiencia recogida desde iniciada la pandemia, los informes sobre el comportamiento del virus y las nuevas formas de transmisión, se necesitan reformular mecanismos de evaluación del riesgo de contagio, respondiendo a distintos factores que puedan llevar a la propalación del virus.
Otro de los desafíos planteados es que se “debe definir medidas para la gestión de la implementación, comunicación y control de protocolos, de forma que se armonicen estos procesos, se traslade un mensaje claro y de confianza al usuario y se establezcan estructuras permanentes que permitan hacer frente a futuras crisis sanitarias de una manera ágil y eficaz”.
Por último, solicitaron el impuso del cumplimiento de los protocolos, de acuerdo al marco legal de cada país, incluyendo salud laboral, higiene alimentaria y seguridad.












































