Las casas de apuestas autorizadas a operar a nivel federal en Brasil recibieron depósitos por US$41,6 millones (R$220,6 millones) durante 2025, según datos del Ministerio de Hacienda obtenidos mediante la Ley de Libertad de Información. De ese monto, US$6,9 millones (R$36,9 millones) se convirtieron en ingresos para los operadores, cifra que equivale al saldo negativo acumulado por los apostadores brasileños en el período.
El Ministerio de Hacienda de Brasil publicó estos datos por primera vez, aunque de manera preliminar. La Secretaría de Premios y Apuestas (SPA), dependiente de la cartera, advirtió que los números pueden ajustarse una vez que concluyan los procesos de verificación.
Una retención en Brasil que excede el límite legal
Los ingresos de las casas de apuestas equivalieron al 16,7% de los depósitos totales en Brasil, un porcentaje que supera el máximo de 15% que permite la ley y que también rebasa el 7% que el propio sector había declarado. Los US$34,7 millones (R$183,7 millones) restantes se destinaron al pago de premios y a bonos retirables, montos que los jugadores pueden cobrar en cualquier momento.
La normativa vigente en Brasil establece que el 88% de los ingresos queda para las casas de apuestas, mientras el 12% se reparte entre el Gobierno Federal y entidades beneficiarias, incluidas organizaciones benéficas. Ese porcentaje subirá a 13% en 2026 y a 15% en 2028. Además, las empresas pagan impuestos federales, estatales y municipales. Estados financieros de operadores como Blaze muestran un margen de beneficio cercano al 30%, similar al del banco BTG Pactual.
En promedio, 9,25 millones de brasileños apostaron cada mes durante 2025. Octubre marcó el pico de actividad, con 10,82 millones de apostadores, coincidiendo con las etapas finales del Campeonato Brasileño y las fases eliminatorias de la Copa Sudamericana y la Copa Libertadores. En total, 25 millones de personas en Brasil registraron al menos una apuesta durante el año.
Diferencias entre las estimaciones oficiales
La cifra difundida por Hacienda quedó muy por debajo de la que había publicado en julio la Comsefaz (Comisión Nacional de Secretarios de Hacienda), que calculó transferencias por US$66,2 millones (R$350,97 millones) a través de Pix hacia el sector de apuestas, con una pérdida estimada de US$11,8 millones (R$62,5 millones) para las familias brasileñas. Esta diferencia abre dudas sobre el tamaño real del mercado de apuestas en Brasil.
El sector atribuye la discrepancia a la existencia de sitios clandestinos. La ANJL (Asociación Nacional de Juegos y Loterías) sostuvo que el estudio de Comsefaz no consideró las más de 25 direcciones ilegales cerradas por el Tesoro en 2025, ni los cambios que impulsaron el uso de Pix como medio de pago. Según la entidad, ese análisis incluyó transferencias de personas físicas a jurídicas en rubros como artes, cultura, deportes y recreación, no solo apuestas.
Un estudio de la consultora LCA, encargado por el IBJR (Instituto Brasileño para el Juego Responsable), calcula que los sitios clandestinos representarán entre 41% y 51% del mercado total en Brasil durante 2025, y que parte de ese flujo ilegal opera desde empresas registradas en el extranjero.
Los depósitos registrados por el Tesoro representan el 63% del superávit de transacciones vía Pix en el sector del entretenimiento en Brasil. El 37% restante no se explica por el crecimiento habitual de la actividad cultural y deportiva, lo que sugiere que una porción relevante del dinero fluyó hacia operadores fuera del control regulatorio. A esto se suman las casas con licencias estatales, vigentes en Maranhão, Paraná, Paraíba y Río de Janeiro, que también podrían haber captado parte de esas transacciones.











































