En Estados Unidos, los legisladores Paul Tonko y Richard Blumenthal han presentado la Ley SAFE Bet (Supporting Affordability and Fairness with Every Bet), que busca establecer un marco federal para regular las apuestas deportivas digitales.
Desde que la Corte Suprema anuló la Ley de Protección de Deportes Profesionales y Amateur (PASPA) en 2018, las apuestas deportivas han sido reguladas a nivel estatal, con 38 estados y Washington D.C. permitiendo algún tipo de apuesta.
La Ley SAFE Bet aborda tres áreas clave: asequibilidad, publicidad e inteligencia artificial. Aunque no prohíbe las apuestas deportivas, establece requisitos mínimos que los estados deberán cumplir. Entre estos, los estados deberán obtener la aprobación del fiscal general de EE. UU., válida por tres años.
La ley también propone prohibir anuncios de apuestas entre las 8 a.m. y las 10 p.m., así como durante eventos deportivos en vivo. Asimismo, pondría fin a incentivos como las «apuestas de bonificación» y las «apuestas sin riesgo».
En cuanto a la asequibilidad, la ley impondría un límite de cinco depósitos por cliente en un período de 24 horas, prohibiría el uso de tarjetas de crédito para realizar pagos, y requeriría evaluaciones financieras antes de aceptar apuestas superiores a $1,000 dentro de un solo día.
Las apuestas en deportes universitarios, prohibidas recientemente en algunos estados, también quedarían vetadas a nivel nacional. Además, se crearía una «Lista Nacional de Autoexclusión» que los operadores deberían consultar antes de aceptar apuestas.
Por otro lado, se prohibiría el uso de inteligencia artificial para rastrear los hábitos de los apostadores o para crear microapuestas personalizadas.
La industria del juego ha criticado esta propuesta, argumentando que las prohibiciones federales interfieren con los reguladores estatales, quienes ya han desarrollado marcos regulatorios específicos.











































