El gobernador de Ohio, Mike DeWine, frenó cualquier posibilidad de legalizar los casinos en línea en el estado. Durante una conferencia de prensa en la Feria Estatal de Ohio, declaró estar «totalmente en contra» de crear «un casino al alcance de todos, las 24 horas del día».
Su argumento es directo: teme que esta modalidad dispare la adicción al juego y cause «más dolor y sufrimiento» entre los ciudadanos.
Ohio: Proyectos de ley en el limbo
Esta postura afecta duramente dos iniciativas legislativas que buscaban autorizar los casinos digitales: los proyectos HB 298 y SB 197. Aunque DeWine no garantizó un veto, su oposición prácticamente condena estas propuestas.
Los legisladores ahora enfrentan una decisión: intentar avanzar con las medidas sabiendo que fracasarán, o posponerlas hasta la próxima sesión legislativa de otoño, opción que parece más viable.
El costo de esta decisión es considerable. Según estimaciones de Cleveland.com, Ohio dejará de percibir al menos 500 millones de dólares anuales en ingresos fiscales.
La paradoja de las apuestas deportivas
DeWine muestra una posición contradictoria. En 2022 firmó la ley que legalizó las apuestas deportivas, convirtiendo a Ohio en uno de los mercados más grandes del país en este rubro.
¿Por qué sí a los deportes y no a los casinos? Los expertos señalan diferencias clave en el potencial adictivo.
Birches Health, empresa especializada en rehabilitación de adicciones, explica que los casinos en línea son más peligrosos. Las tragamonedas ofrecen «participación rápida y resultados inmediatos», creando ciclos adictivos más intensos.
Las apuestas deportivas, en cambio, requieren esperar los resultados del juego, lo que ralentiza el ciclo y reduce comportamientos impulsivos. Sin embargo, también tienen riesgos: muchos apostadores las perciben como «habilidad» y no suerte, llevándolos a estrategias cada vez más arriesgadas.
Un futuro incierto en Ohio hasta 2027
Los defensores de los casinos en línea tendrán que esperar. DeWine cumple su segundo y último mandato hasta 2027, y su postura parece inamovible.
La única esperanza es que llegue un gobernador favorable al iGaming. Los enormes ingresos fiscales juegan a su favor: los casinos digitales generan considerablemente más dinero que las casas de apuestas deportivas.
Si Ohio enfrenta dificultades económicas o déficits presupuestarios cuando termine el mandato de DeWine, legalizar los casinos en línea podría transformarse de una decisión moral en una necesidad financiera.











































