En Canadá, hay un estudio inusual. A primera vista parece una sala de entretenimiento: terminales de juego, luces llamativas y un ambiente diseñado para que la gente se sienta cómoda apostando. Pero nadie gana ni pierde dinero real aquí. Se trata del Colaboratorio CHANCE, un espacio de investigación ubicado en el campus Sir George Williams de la Universidad Concordia, en el centro de Montreal.
Su nombre completo en francés es Collaboratoire pour les études des jeux de hasard et d’argent numériques connectés, y su propósito es científico: entender cómo los entornos de juego digitales moldean el comportamiento humano, fomentan la toma de riesgos y pueden derivar en hábitos perjudiciales.
Cómo funciona este espacio en Canadá
El colaboratorio combina laboratorio y espacio colaborativo. Cuenta con varias terminales de juego interactivas, una pantalla del tamaño de una pared y cámaras discretas que registran tanto la actividad de los jugadores como sus interacciones sociales. Los investigadores observan el comportamiento en tiempo real y analizan los datos luego para detectar patrones relacionados con la impulsividad, la inmersión y la toma de decisiones.
El proyecto lo codirigen Sylvia Kairouz, catedrática de investigación sobre juegos de azar del Departamento de Sociología y Antropología, y Martin French, profesor asociado del mismo departamento. Ambos abordan el juego desde una perspectiva de salud pública y prevención de daños.
Dentro del espacio también hay salas de conferencias donde investigadores y participantes pueden discutir sus experiencias y reflexionar sobre cómo el diseño tecnológico influye en sus decisiones.
El juego digital, un fenómeno en expansión
Los investigadores de CHANCE no estudian el casino tradicional de forma aislada: lo enmarcan dentro de un problema digital más amplio. Aplicaciones móviles, plataformas de streaming y servicios de entrega de comida comparten una lógica de diseño orientada a mantener al usuario enganchado el mayor tiempo posible. Los entornos de juego digital operan con mecanismos similares.
Los datos son contundentes. Según Kairouz, el juego en línea se triplicó entre 2018 y la actualidad: pasó de involucrar al 5% de los jugadores a entre el 15% y el 20%. «Es muy rápido, muy accesible, y la gente está sola detrás de sus pantallas», señala la investigadora. El juego presencial, en cambio, se mantiene estable o incluso disminuye.
Este crecimiento preocupa a los especialistas porque el juego en línea concentra más situaciones de alto riesgo que el juego físico, donde la interacción social y otros factores actúan como freno natural.
Resultados preliminares y financiamiento independiente
Aunque el entorno es artificial, los datos que arroja son reales. «Podemos observar comportamientos similares a los del juego real: hay personas más impulsivas e involucradas, y otras más conservadoras y racionales», explica Kairouz. French añade que el ritmo acelerado de cambio en este sector obliga a los investigadores a mantenerse constantemente actualizados.
El colaboratorio se financió íntegramente con fondos públicos e institucionales: la Fundación Canadiense para la Innovación, el Gobierno de Quebec y la propia Universidad Concordia. Loto-Québec no participó en su creación ni en su operación, aunque los investigadores visitaron el Casino de Montreal durante la fase de planificación para conocer los entornos de juego contemporáneos.
Un puente entre la ciencia y las políticas públicas
CHANCE no es un espacio exclusivo para académicos. Está abierto a legisladores y otros actores del sector público, con la intención de que experimenten de primera mano cómo los entornos digitales condicionan el comportamiento. La idea es que esa experiencia directa tenga más impacto que un informe técnico a la hora de impulsar regulaciones más efectivas y estrategias de reducción de daños.
El trabajo del colaboratorio también se conecta con un debate más amplio sobre consumo digital y adicción. Un simposio relacionado se celebrará el 8 y 9 de mayo durante el Congreso de ACFAS, bajo el título Numérisation, consommation et addiction, donde se explorará dónde está la línea entre el uso controlado y el comportamiento problemático.











































