La Banca de Quinielas de Uruguay, red de organizaciones reguladas por la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas (DNLQ), emitió un comunicado para alertar a la población sobre una campaña de publicidad fraudulenta que circula en Facebook e Instagram. Los anuncios utilizan de forma ilegal la identidad del operador oficial para promocionar un supuesto casino online denominado «La Banca Casino», una plataforma no autorizada que ofrece premios inexistentes con el fin de engañar a los usuarios.
Cómo funciona la maniobra de suplantación
Según explicó la entidad, los anuncios replican sin autorización su nombre, el isotipo institucional y fotografías de sus puntos de venta con el propósito de aparentar legitimidad y generar confianza entre los usuarios.
Las publicaciones, además, incluyen premios que no existen y testimonios atribuidos a supuestos ganadores, un recurso habitual en este tipo de esquemas para despertar el interés de potenciales víctimas. A través de enlaces incluidos en los anuncios, los usuarios son redirigidos hacia sitios de apuestas clandestinas que no cuentan con ningún tipo de habilitación estatal.
Una alerta que se suma a la campaña institucional «No hay chance»
La denuncia se produce en paralelo a una iniciativa que La Banca había lanzado semanas atrás bajo el lema «Al juego ilegal le decimos: no hay chance». Esa campaña buscaba concientizar a la población sobre los riesgos de operar en plataformas de apuestas no reguladas y detallar las tácticas que estos sitios suelen emplear para captar usuarios de forma irregular.
El hecho de que una campaña de suplantación haya surgido apenas después de esa iniciativa institucional refuerza, según la entidad, la necesidad de mantener activa la comunicación con el público sobre estos riesgos.
Recomendaciones para identificar publicidad falsa
Tras detectar los anuncios fraudulentos, La Banca compartió una serie de pautas para que los usuarios puedan reconocer este tipo de estafas:
- Cualquier promoción bajo el nombre «La Banca Casino» carece de autorización oficial y no forma parte de la oferta legal del operador.
- Ningún sitio web, perfil de redes sociales o aplicación que utilice esa denominación pertenece a La Banca.
- La entidad recomendó evitar la descarga de aplicaciones, el ingreso de datos personales o bancarios y la realización de transferencias en plataformas ajenas a sus dominios oficiales, que son labanca.com.uy, supermatch.com.uy y raspadita.com.uy.
La organización informó que ya inició gestiones con empresas tecnológicas y con las autoridades competentes para lograr la eliminación de los contenidos fraudulentos de las redes sociales.
Uruguay incorpora inteligencia artificial para reforzar la fiscalización del juego online
La denuncia de La Banca se enmarca en un momento de mayor actividad regulatoria en Uruguay. La Dirección Nacional de Loterías y Quinielas confirmó recientemente la incorporación de herramientas de inteligencia artificial para reforzar sus tareas de fiscalización y detección de operadores no autorizados.
El director de la DNLQ, Marcelo Visconti, explicó que el nuevo sistema funcionará de manera continua para monitorear sitios web y redes sociales, con el fin de identificar tanto plataformas ilegales como cuentas y publicaciones que las promocionen.
De acuerdo con Visconti, el organismo ya logró identificar y bloquear cerca de 2.000 sitios de apuestas ilegales. El monitoreo digital, agregó, también permitió detectar locales físicos donde se realizaban actividades de juego sin autorización, casos que fueron derivados a la Dirección Nacional de Casinos para su intervención conjunta.
El funcionario remarcó que la preocupación de las autoridades trasciende el impacto económico de la recaudación no percibida. «Lo más preocupante no es lo que se pierde de recaudar por la actividad, sino lo que se puede generar a través del uso ilegal de esa herramienta», sostuvo.
El crecimiento de las plataformas clandestinas se consolidó como uno de los principales desafíos para la industria del juego regulado en la región, tanto por su capacidad de alcance en entornos digitales como por las dificultades que representa su supervisión para los organismos de control.











































