En una entrevista con el diario El País, Palermo compartió sus impresiones sobre este proyecto de ley que actualmente se encuentra en estudio en la Cámara de Representantes. Si bien reconoció que la tecnología ha traído cambios significativos en la oferta y la demanda en todo el mundo, enfatizó que el juego es una actividad diferente a los servicios de transporte, entrega, viajes, alojamiento o bienes en general, ya que involucra la salud y el bienestar de la población. Por lo tanto, considera que es fundamental que se regule adecuadamente.
Palermo también destacó la importancia del Estado como regulador, argumentando que no se trata de un tema que deba dejarse completamente al mercado. Añadió que el aumento de la oferta de juegos y la autorización de múltiples empresas para ofrecer servicios de juego en diversas plataformas tecnológicas no necesariamente resultarán en un beneficio social y podrían contribuir a problemas de adicción en un mercado altamente competitivo.
El presidente de Bancas de Quinielas de Uruguay elogió el modelo uruguayo, que considera «casi único en el mundo». Más de 1,000 agentes de Quiniela operan en 28 Bancas en Uruguay. Palermo argumentó que los países con sistemas similares al de Uruguay, donde el Estado tiene un monopolio y concesiona la gestión de juegos lotéricos y apuestas deportivas a los Agentes de Quinielas, han obtenido los mejores resultados.
Actualmente, la Banca de Quinielas de Uruguay cuenta con la certificación de la Asociación Internacional de Loterías (WLA) y sigue sus directrices para prevenir problemas de ludopatía. Establece límites para los montos de juego, los tiempos y la frecuencia, así como una edad mínima para realizar apuestas.
En cuanto a las contribuciones al Estado, Palermo informó que el año pasado alcanzaron alrededor de USD 80 millones, con más del 60% correspondiente al Impuesto al Valor Agregado (IVA), que grava las apuestas realizadas en las Bancas de Quinielas.
Respecto al juego en línea, que avanza en todo el mundo, Palermo tiene una postura clara. Para él, la mejor solución para habilitar los juegos de casino en línea sería a través de una plataforma única, integrada por los concesionarios presenciales, evitando así una competencia abierta y pública que, según él, podría aumentar la ludopatía y reducir la recaudación estatal.











































