Colombia ha sido pionero en la regulación del juego online y, ahora, ha desarrollado un mercado más interesante para los operadores: los juegos de casino en vivo aprobado en marzo. La pandemia, no obstante, ha modificado los planes de todas las empresas —para los operadores y proveedores—, generando así una convivencia entre este tipo de juegos y los casinos online tradicionales, inclusive en el mercado de las apuestas deportivas. ¿Cómo ha sido esta evolución?
Los juegos en vivo son fundamentales dentro de las verticales porque sirven para complementar la oferta de cualquier casino en línea. Colombia ha marcado la pauta —de nuevo— dentro de la industria en general al incorporarlo. Comercialmente, estos varían de acuerdo con la idiosincrasia, sexo y edad de los clientes, pero contribuye en promedio al 35 % de las apuestas en vivo. Por lo mismo, que se haya apuesto en la regulación, es un componente y ejemplo importante para la región.
CASINO EN VIVO
Por su naturaleza en sí, se ha observado que esta actividad permite incrementar el tiempo que un usuario pasa en la web; aporta en la diferenciación por la variedad de juegos; atrae a un rango de target más amplio; y rompe con las infraestructuras técnicas de un operador, fijadas en un sitio determinado dentro de la geografía, ya que se ofrece de streaming a streaming y no necesita tener una ubicación.
Eddie Morales, director de Ventas para Latinoamérica de Betgames TV, compartió algunos de sus indicadores al respecto: “Durante el segundo trimestre del año, el periodo más crítico durante la crisis sanitaria, nuestro análisis de resultados arrojó que la actividad creció cerca de un 200 %. La razón es un poco obvia: la ausencia de eventos deportivos hizo que nuestros jugadores invirtieran su tiempo en otros tipos de juegos y casino en vivo”. Sin embargo, es cierto que no todo está sobre la mesa. Daniel Magariños, gerente de ventas para Sudamérica BMM, afirma que aún hay que esperar cinco o seis meses para ver cuál es el nicho ocupan para obtener resultados consistentes.
Por el lado de los laboratorios, la aparición de los juegos en vivo representa una opción más de certificación y un aporte a la industria con la que siempre se aprende. “Nosotros y nuestros colegas dimos buenos aportes para la regulación, desde el lado de la auditoria y certificación en cada una de las plataformas. Además, considero que, así como apareció el casino en vivo, aparecerán otras opciones, un poco en consecuencia de esta pandemia”, finalizó Magariños.

BINGOS EN VIVO
Por un lado, en Colombia hay mucho bingo y no está en la regulación de los casinos; tienen una normativa especial, y quizás pronto los reguladores observarán eso. Por otro lado, llega una nueva realidad que atraviesa toda Latinoamérica: los bingos en vivo —que podría conocerse como sociales de baja apuesta—. En todas partes es necesario distinguir los bingos sociales y comerciales.
“Estos vendrían a complementar la oferta del juego en vivo o posicionarse como una nueva vertical porque es juego de ticket bajo y con nuevo jugador que estaría incorporándose al juego online. También, se usa una tecnología diferente, complementaria al juego en vivo porque tiene que ir de la mano con la sala. No sirven estos bingos que son virtuales donde tengo una sala de chat y no ves lo que está pasando”, mencionó Cristhian Vargas, gerente de Desarrollo de Negocios de Latamwin. En esa línea, dice que lo fundamental es la interacción de los jugadores en un ambiente cerrado; es decir, que se puede limitar por evento.
Debido a la pandemia, la tecnología se ha desarrollado de tal manera que representa una serie de alternativas para converger sus avances en el juego con el entorno social. Varios especialistas creen que es un producto que ha llegado para quedarse y para satisfacer y dar respuesta a un nicho que ya existía en el mercado. Asimismo, pronostican que serán tomados por laboratorios y reguladores para ver cómo los incorporan. “Las regulaciones no inventan los mercados solo ordenan lo que la oferta y la demanda están trazando. Para mí es un proyecto atractivo”, sostiene Vargas.

RECONOCIMIENDO FACIAL Y BIOMETRÍA
Las tecnologías principalmente existen para aumentar la confianza en el jugador, el regulador y en el mercado. Está dada para conocer quién es el jugador que está detrás de un teléfono o PC —que debería coincidir con la persona registrada—. Hoy en día, podemos tener el registro de un papá para que juegue el hijo, por ejemplo. Por eso, la idea del sector es estar avocados a un mercado lo más transparente posible. Con ello, se impide el juego a los menores de edad o a la gente ludópata. En ese sentido, esto se puede convertir en una nueva variante juego conectado a redes sociales —lo que llaman “social games”— y que puede perdurar más allá de la pandemia. Es un avance necesario y una nueva modalidad de juego, diferente al bingo tradicional que conocemos tanto en modo presencial como online. “Parecer estar vinculada a una variante en vivo e interrelacionado a redes sociales, con tecnología que permite que los usuarios puedan interactuar no solo con la sala de bingo sino entre ellos. A nivel regulación, creo que se armará una aparte”, finalizó Morales.











































