“En representación de los operadores de casinos y fabricantes de tragamonedas de Perú, le solicitamos al presidente Francisco Sagasti y a todos los ministros que nos dejen trabajar”, expresó ayer Fernando Calderón Castro, presidente de la Sociedad Nacional de Juegos de Azar (SONAJA).
La situación de las salas de casinos y tragamonedas en el país continua en emergencia debido a que desde marzo del año pasado solo han podido estar abiertas 40 días.
“No es posible que no nos dejen trabajar después de haber estado diez meses cerrados, habiendo realizado dos protocolos sanitarios que son modelos en la región y cuando el Ministerio de Salud ha llevado a cabo inspecciones en las salas de tragamonedas y casinos”, agregó Calderón Castro.
El presidente de SONAJA explicó que hay 90 000 puestos de trabajo directo y 250 000 indirectos que están paralizados por la situación. “Son personas que tienen que llevar la comida a sus hogares. En nombre de ellos, les pedimos que nos dejen trabajar”, insistió Calderón Castro.
El sector aporta todos los años al Estado Nacional más de 400 millones de soles en impuestos que sirven a los artesanos para que puedan desarrollar y exportar sus productos. Además, la industria paga el impuesto específico para el juego que apoya las arcas de las municipalidades distritales y provinciales.
El representante del mercado precisó que, como actividad turística, reconocida por el Estado peruano ante la ley, la industria cuenta con empresas 100 % formales que exigen que no los discriminen ya que, por ejemplo, no las incluyeron en el programa Reactiva Perú.











































