Cuando en diciembre de 2024 la ciudad de Nueva York otorgó licencias comerciales completas a Resorts World New York City, Bally’s Bronx y Hard Rock Metropolitan Park, las expectativas del sector eran históricas. Las proyecciones ubicaban a Nueva York como el segundo mercado de casinos más grande de Estados Unidos después del Strip de Las Vegas, posiblemente antes de que termine la década. A mediados de 2026, sin embargo, el camino hacia ese destino se revela más accidentado de lo que muchos anticipaban.
Los tres operadores atraviesan simultáneamente distintas etapas de un proceso que combina presión por resultados inmediatos, complejidades regulatorias y desafíos financieros que exceden el mercado neoyorquino.El atractivo del mercado neoyorquino continúa vigente, aunque los operadores ya enfrentan una realidad mucho más compleja de lo esperado.
Resorts World: ventaja de pionero con señales de alerta tempranas
Resorts World New York City fue el primero en abrir sus puertas, con el lanzamiento de la fase inicial de su expansión el 28 de abril de 2025. Al ser el único casino plenamente operativo del sur del estado, disfruta de una ventaja competitiva que se extenderá hasta 2030, cuando sus competidores proyectan inaugurar sus propios complejos. En teoría, esos cuatro años de exclusividad representan una oportunidad sin precedentes para capturar demanda y consolidar una base de clientes leal.
La disputa por las tasas impositivas, sin resolución a la vista
Uno de los temas más sensibles que rodean a Resorts World desde su apertura es la incertidumbre sobre qué tasas impositivas paga realmente bajo su licencia comercial. Durante la licitación de 2024, la compañía propuso tasas del 56% sobre ingresos de tragamonedas y 30% sobre mesas, cifras muy superiores a las de sus competidores: Bally’s ofreció 30% y 10%, y Metropolitan Park, 25% y 10%. Esa agresividad en la propuesta fue, en parte, lo que inclinó la balanza a su favor.
Metropolitan Park: el proyecto más ambicioso enfrenta sus primeras demoras
El complejo Metropolitan Park, valuado en $8.000 millones y emplazado en Queens junto al estadio de los Mets, es el proyecto más ambicioso de los tres. También es el que muestra los retrasos más visibles. Las pruebas de cimentación que debían comenzar el 1 de enero de 2025 arrancaron con meses de atraso, y la construcción formal, pautada para el 1 de abril de ese año, siguió el mismo camino.
Bally’s: entusiasmo institucional y números bajo presión
En el Bronx, Bally’s avanza en sus trabajos preliminares con una cronología mayormente confidencial. Las estimaciones disponibles públicamente indican que la construcción comenzó aproximadamente entre agosto y septiembre de 2025, con una apertura también proyectada para junio de 2030. El director ejecutivo Robeson Reeves describió el proyecto como «un destino de primer nivel» que incluirá un hotel de lujo de 500 habitaciones, un centro de eventos para 2.000 personas y un campo de golf de 18 hoyos en un complejo de casi 280.800 metros cuadrados.
Sin embargo, los resultados financieros de la compañía a principios de 2025 revelaron una presión considerable. En el primer trimestre, Bally’s registró una pérdida neta de $161 millones, equivalente a $2,69 por acción, frente a los $51 millones de pérdida del mismo período del año anterior y muy por encima de la proyección de analistas de $1,15 por acción. Los ingresos del segmento de casinos y resorts crecieron un 8% interanual hasta $380 millones, pero ese avance no alcanzó para compensar los costos estructurales de la compañía.
Entre esos costos se incluye el desembolso realizado en Nueva York: además de la tarifa de licencia de $500 millones, Bally’s pagó $115 millones adicionales a la Organización Trump, según lo estipulado en el acuerdo de compra del terreno firmado en 2023. A esto se suman la presión derivada del posible cierre de su casino temporal en Chicago, su exposición al operador australiano Star Entertainment y una potencial adquisición de la casa de apuestas británica Evoke. Durante el primer trimestre de 2025, la compañía refinanció deuda clave, amortizando un préstamo de $1.470 millones con vencimiento en 2028 y sustituyéndolo por uno de $1.100 millones con vencimiento en 2031.
Un mercado transformador que exige paciencia
A estas fechas del 2026, el mercado de casinos de Nueva York sigue siendo uno de los más prometedores del mundo. La densidad poblacional del área metropolitana, el flujo turístico y años de demanda contenida configuran un escenario de largo plazo muy atractivo. Pero la distancia entre el potencial proyectado y la realidad operativa del presente es cada vez más evidente.
Con Resorts World aún consolidando su posición como único operador activo, y con Bally’s y Metropolitan Park absorbiendo costos sin generar ingresos por juego, el verdadero rendimiento del mercado neoyorquino no se conocerá antes de 2030. Lo que sí está claro en 2026 es que ninguno de los tres ganadores de diciembre de 2024 encontró un camino sencillo hacia ese horizonte.











































