Las apuestas y las inversiones se acercan cada vez más en Estados Unidos. Los aficionados ya no solo gastan en entradas, comida o camisetas: ahora Wall Street les propone comprar fondos ligados al desempeño de sus equipos favoritos.
El tema no es nuevo para el deporte estadounidense. En 1989, las Grandes Ligas sancionaron a Pete Rose con la expulsión de por vida por apostar. La liga levantó la medida el año pasado, meses después del fallecimiento del máximo líder histórico en hits, ocurrido en 2024.
Estados Unidos recibe cientos de solicitudes
Varias gestoras de Estados Unidos pidieron a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) autorizar fondos cotizados (ETF) que siguen a equipos individuales de la Liga Nacional de Hockey (NHL) y la Grandes Ligas de Béisbol (MLB). Ninguno cotiza todavía. Entre las firmas figuran VolatilityShares, LeagueShares, Roundhill Investments y Rex Financial. Ninguna respondió a los pedidos de comentarios, pues los gestores no suelen hablar mientras la SEC revisa sus solicitudes.
Rex, con sede en Miami, presentó BaseballShares y HockeyShares. Estos fondos replican el rendimiento de los equipos mediante futuros de CME Group, incluidos en índices de la empresa FutureSports. Los futuros de la NHL comenzaron a negociarse a fines de septiembre y los de la MLB arrancan el 12 de octubre. Cada índice parte de un número fijo, sube con las estadísticas del equipo y se reinicia en la temporada baja. En béisbol cuenta carreras anotadas, bases robadas y ponches.
Expertos ven más apuesta que inversión
Robert Johnson, profesor de la Universidad de Creighton, sostiene que la línea entre juego e inversión ya no existe. Llama a estos productos apuestas disfrazadas y recuerda que algunos incluyen versiones apalancadas de un solo equipo. Según él, los contratos de cobertura tienen valor social cuando protegen posiciones reales, pero aquí el inversor individual no cubre nada.
Alex Michalka, de Wealthfront, opina que apostar por un equipo no cumple ningún fin económico. Cree que la mayoría compraría estos fondos por lealtad o entretenimiento, y que envolverlos en un ETF no reduce el riesgo.
Todd Sohn, de Baird Strategas, duda de que el término «democratizar» tenga sentido. Advierte sobre la falta de compradores con motivo económico, la manipulación de precios, el uso de información privilegiada sobre lesiones o traspasos y los amplios diferenciales entre compra y venta. Además, la temporada baja puede dejar el fondo hasta cuatro meses sin actividad.
Evan Mills, asesor de Scholar Advising, distingue entre poseer un activo productivo y apostar por un resultado. Teme que el vínculo emocional y financiero afecte los fondos de jubilación.
Estados Unidos define las reglas
La SEC prepara una propuesta de reglamento y un período de comentarios públicos sobre los ETF «novedosos». Nate Geraci, de NovaDius Wealth Management, prevé que apruebe estos fondos si los futuros tienen suficiente liquidez. Aun así, no descarta que la SEC los clasifique como novedosos.
El debate se une a la discusión sobre los mercados de predicción. La NFL pidió a la Corte Suprema que los regulen las autoridades estatales de juego. A diferencia de esos contratos, los ETF siguen un índice y no un evento único, como una victoria o una derrota.
Alternativas con acciones de propietarios
No todos los ETF deportivos usan futuros. El GOLS de Gabelli Funds cotiza desde enero y posee acciones de MSG Sports, Atlanta Braves Holdings y Manchester United. También incluye a Liberty Media y Disney, pues abarca el sector del entretenimiento en vivo.
Amplify ETFs, de Chicago, presentó el 22 de septiembre su fondo PROS. Invertiría al menos el 80% de sus activos en empresas dueñas u operadoras de equipos, ligas y recintos. Hasta un 15% iría a participaciones privadas. Tampoco se lanzó aún.
En el sector, MSG anunció que dividirá a los Rangers y a los Knicks en dos compañías bursátiles independientes.
Riesgos y oportunidades en Estados Unidos
Mauricio Ríos, de Global Field Sports Consulting, explica que las acciones de dueños de equipos reflejan activos, ganancias y perspectivas. Aun así, conllevan riesgos de valoración y gobernanza, y un título deportivo no garantiza rentabilidad. En los fondos de rendimiento, una buena temporada puede decepcionar si el precio ya anticipaba más.
Matt LaPorta, exjugador de la MLB y ejecutivo de Dynasty Financial Partners, se muestra optimista. Recuerda que la familia Khosla pagó US$9.600 millones por los Seattle Seahawks, un récord en la NFL. Pregunta cuántas personas pueden firmar un cheque de US$10.000 millones y sostiene que atraer a más inversores sostiene las valoraciones. Reconoce, sin embargo, que los fondos basados en futuros se parecen más a una apuesta y prevé que las participaciones tokenizadas aporten más liquidez.











































