El Gobierno de Gales anunció la creación de una línea de ayuda y un servicio de tratamiento especializado en problemas del juego dentro del Sistema Nacional de Salud (NHS). El lanzamiento está previsto para el 1 de abril y cuenta con un contrato de 1,6 millones de dólares. La ministra de Salud Mental y Bienestar, Sarah Murphy, fue quien hizo el anuncio.
Sin embargo, la decisión no tardó en levantar preguntas: el organismo elegido para gestionar el servicio es la Junta de Salud de la Universidad Betsi Cadwaladr, que desde 2023 se encuentra en el nivel más alto de intervención posible dentro del NHS galés, conocido como medidas especiales de nivel 5.
Una junta con una larga historia de problemas en Gales
La Junta de Salud de la Universidad Betsi Cadwaladr no es nueva en las medidas especiales. Ya estuvo intervenida a partir de 2015, tras un informe que documentó abusos institucionales en una unidad de salud mental de uno de sus hospitales. Años después, los problemas persistieron.
En noviembre pasado, el gobierno galés abrió una investigación formal contra la junta al descubrir que no había proporcionado cifras precisas sobre tiempos de espera. El propio ministro de salud la calificó entonces como la de «peor desempeño» del país en múltiples indicadores. El Partido Conservador galés ha pedido en repetidas ocasiones una investigación pública sobre su funcionamiento.
GamCare, fuera del mapa de Gales
Hasta ahora, la organización benéfica GamCare operaba la línea de ayuda nacional para el juego en Gales, tal como lo hace en Inglaterra. La decisión del gobierno galés de prescindir de sus servicios tomó por sorpresa a la entidad, reconocida por su trabajo en la prevención y atención de daños relacionados con el juego.
Un portavoz de GamCare señaló que escribirá a la ministra Murphy para abordar la decisión y encontrar la forma de que ambas líneas de ayuda trabajen de manera coordinada. «El objetivo común debe ser minimizar cualquier confusión para quienes acuden en momentos de vulnerabilidad», indicó la organización.
Voces críticas a la línea de ayuda desde el sector
Fuentes del sector de atención al juego problemático cuestionaron la lógica de reemplazar un servicio consolidado por uno nuevo, gestionado además por un organismo con fallos de gobernanza reconocidos. Una fuente consultada apuntó que la línea de GamCare «es una marca reconocida, cumple su función y no creo que nadie tenga problemas con ella», y describió el cambio como una decisión de implementar el servicio de forma interna, sin más justificación aparente.
La misma fuente advirtió que cualquier entidad que asuma las funciones de la línea de ayuda deberá trabajar estrechamente con GamCare para garantizar la continuidad del servicio y evitar la pérdida de personal especializado.
Lo que promete el nuevo servicio
La doctora Faye Graver, directora clínica de los servicios de tratamiento del juego en la Junta Betsi Cadwaladr, defendió el proyecto. Explicó que el nuevo servicio cubrirá desde la derivación y el triaje hasta la atención posterior, y que estará dirigido tanto a personas con adicción al juego como a sus familiares y allegados.
Según datos disponibles, decenas de miles de personas en Gales necesitan apoyo para afrontar los daños relacionados con el juego. El debate de fondo, no obstante, sigue abierto: si el organismo elegido para ayudarles es el más adecuado para hacerlo.











































