El miércoles de la semana pasada volvieron a funcionar los bingos de la provincia de Buenos Aires, una medida largamente esperada por los empresarios del sector. Pero la reapertura se produjo con dos limitaciones.
La primera, la capacidad de los salones, reducida al 30 % del total para el cual están habilitados. Y la segunda tiene que ver con el juego de bingo propiamente dicho, ya que solo se habilitaron los sectores de máquinas tragamonedas.
Por razones que tendrían que ver con la mayor dificultad para llevar adelante protocolos sanitarios, los sectores de mesas de juego con cartones permanecen clausurados y, por el momento, no está previsto que vuelvan a funcionar.
“No hay posibilidad de que se abran otros sectores próximamente”, indicaron desde el Instituto de Loterías y Casinos de la Provincia de Buenos Aires al medio argentino Clarín. Y remarcaron que aun si se dispusiera a aumentar el aforo del 30 actual a un 50 % sería siempre en el sector de tragamonedas.
“En la medida que evolucione favorablemente la caída del número de infectados y las zonas mejoren, el aforo va a aumentar. Si las localidades pasan a Fase 5, el aforo aumentará a un 50 % o más”, explican.
En el instituto afirmaron que desde el Ministerio de Salud les aconsejaron para evitar contagios “no incluir los juegos de paños, ruleta y juegos de cartas como black jack y poker en los casinos, y del mismo modo las mesas de bingo”.
Se trata de evitar los amontonamientos de gente. Además de que creen que existen muchas situaciones propias de las emociones que no son fáciles de controlar, como los abrazos ante un resultado favorable. Además del contacto con cartas y fichas que incluyen un protocolo para sanitizar que “podría resultar complicado”.











































