Las Vegas será el escenario del Super Bowl LVIII el 11 de febrero, pero la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, por sus siglas en inglés) lanzó una advertencia a los planteles de los Kansas City Chiefs y San Francisco 49ers sobre los principales atractivos de la ciudad: los casinos.
Jeff Miller, Vicepresidente Ejecutivo de Comunicaciones, Asuntos Públicos y Políticas de la NFL, pidió a los jugadores de ambos equipos mantenerse alejados de los salones de juegos durante su estancia en ‘La Capital del Entretenimiento Mundial’ -que por primera vez será sede de un encuentro de Super Bowl- con el objetivo de preservar la integridad del deporte.
“Las reglas no son diferentes para los jugadores de los equipos participantes y el resto del personal, como lo serían para cualquier otro partido: en los negocios, no hay apuestas, ya sean deportivas o de otro tipo”.
Miller advirtió que “cualquier jugador, entrenador, personal, su servidor, que sea sorprendido o identificado apostando en un casino sería elegible para un proceso disciplinario, como lo haríamos con cualquier jugador u otro personal con pruebas de que estaba violando las reglas en torno al juego”.
El caso más reciente sobre violaciones de las políticas de juego de la NFL lo protagonizó el receptor abierto de los New England Patriots, Kayshon Boutte, quien fue arrestado a fines de enero por acusaciones de apuestas deportivas ilegales cuando jugaba en la Universidad Estatal de Luisiana y era menor de 21 años.











































