El mítico Coney Island podría estar a punto de vivir una nueva época dorada. The Coney, un complejo de casino y entretenimiento valorado en 3,400 millones de dólares, presentó esta semana su propuesta ante el comité asesor comunitario, convirtiéndose en el último de ocho proyectos que compiten por tres licencias de casino en el sur del estado de Nueva York.
The Coney, un diseño que evoca el pasado glorioso
El proyecto destaca por su estética única entre las propuestas. Sus colores neón brillantes y curvas amplias recrean la atmósfera de parque temático que caracterizó a Coney Island en su apogeo durante los años 30. Los desarrolladores, liderados por Thor Equities junto a Saratoga Casino Holdings y la Nación Chickasaw, apuestan por esta nostalgia como clave del éxito.
«Coney Island simplemente tiene sentido», afirman los promotores, recordando cuando este rincón de Brooklyn era la capital del entretenimiento de la Costa Este.
La promesa: empleos y seguridad para Coney Island
Peter McEneaney, vicepresidente ejecutivo de Thor, centró su presentación en cifras contundentes. The Coney generaría 4,000 empleos durante la construcción y 4,500 puestos permanentes una vez operativo. La urgencia parece justificada: Coney Island registra un desempleo del 17%, cuatro veces superior al promedio nacional.
El proyecto también destina 75 millones de dólares para servicios de emergencia durante los primeros cinco años, más un fideicomiso comunitario de 200 millones para inversiones locales.
La construcción arrancaría en junio de 2026 para inaugurar tres años después, según el cronograma presentado.
Socios con experiencia
Los Chickasaw aportan credenciales sólidas: operan el WinStar World Casino en Oklahoma, actualmente el casino más grande del mundo por superficie. Paul Pippin, director de operaciones de Global Gaming Solutions, división tribal, enfatizó que «no solo construimos casinos, construimos economías para y con las comunidades».
Legends Hospitality, cofundada por los Yankees de Nueva York y los Cowboys de Dallas, gestionaría un recinto para 2,400 personas con eventos durante todo el año.
Resistencia inesperada
La audiencia del miércoles se distinguió por algo inusual en este proceso: oposición vocal. Marissa Solomon, empleada del Museo de Coney Island y miembro del comité asesor, cuestionó duramente las promesas laborales del proyecto.
Solomon señaló que solo el 9% de los empleos anunciados provendrían directamente de Coney Island, lo que equivaldría a menos de 200 puestos para residentes locales. También criticó la falta de diversidad en los equipos ejecutivos de las empresas involucradas.
Los representantes del proyecto parecieron sorprendidos por la intensidad de los cuestionamientos y no ofrecieron respuestas convincentes, limitándose a mencionar que el proceso es «colaborativo» y podría generar cambios.
El desafío por delante para The Coney
Para avanzar, The Coney necesita el apoyo de cuatro de los seis miembros del comité asesor antes del 30 de septiembre. Cada comité debe celebrar al menos dos audiencias públicas antes de votar.
El proyecto compite en un escenario complejo. Aunque se creía que la propuesta de Bally’s Corp para el Bronx había quedado descartada, el alcalde Eric Adams reavivó el debate esta semana al vetar una votación de rezonificación adversa.
Un distrito en busca de su futuro
La presentación recordó la evolución de Coney Island: desde su nacimiento a finales del siglo XIX, pasando por su apogeo en los años 30 y el posterior declive que comenzó en los 70. Hoy, su principal atracción sigue siendo el Concurso de Comer Perritos Calientes de Nathan cada 4 de julio.
The Coney representa la apuesta más ambiciosa para devolver a este histórico distrito su relevancia como destino de entretenimiento. Sin embargo, las dudas sobre sus beneficios reales para la comunidad local prometen alimentar un debate intenso en las próximas semanas.











































