Aunque el juego online gana espacio, los casinos y salas de tragamonedas continúan operando en Perú bajo un sistema de supervisión que combina control técnico, fiscalización y medidas de juego responsable.
Si bien el crecimiento del entretenimiento digital ha transformado los hábitos de consumo, los casinos y las salas de tragamonedas continúan ocupando un lugar importante dentro de la oferta de entretenimiento peruana. La experiencia presencial, la atención personalizada y los servicios complementarios, como gastronomía y espectáculos, siguen siendo factores valorados por una parte del público.
Esta permanencia también se refleja en la dimensión del mercado peruano. En junio de 2026, la Dirección General de Juegos de Casino y Máquinas Tragamonedas —DGJCMT— informó que el país contaba con 674 salas autorizadas, gestionadas por más de 300 empresas. A esta cifra se agregan aproximadamente 70 000 máquinas tragamonedas en operación. Aunque el número es menor al existente antes de la pandemia, todavía evidencia la escala alcanzada por el juego presencial.
El tamaño del sector, sin embargo, no se mide únicamente por la cantidad de establecimientos y equipos. Su funcionamiento depende de autorizaciones, controles técnicos, inspecciones y mecanismos destinados a impedir el ingreso de menores, restringir el acceso de personas autoexcluidas y detectar operaciones que puedan estar relacionadas con actividades ilícitas.
Autorización y control técnico
El funcionamiento del juego físico en el Perú se rige principalmente por la Ley N.° 27153, que exige autorización expresa del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo para operar casinos y máquinas tragamonedas. Una licencia municipal no es suficiente, ya que las empresas deben acreditar el cumplimiento de condiciones legales, técnicas y operativas establecidas por la autoridad sectorial.
La Dirección General de Juegos de Casino y Máquinas Tragamonedas es la encargada de autorizar, registrar, supervisar y fiscalizar a los operadores. Además, mantiene actualizado el registro oficial de salas autorizadas y controla cualquier modificación en los establecimientos, como el ingreso o retiro de máquinas, el reemplazo de equipos y los cambios en la distribución de los locales.
El control técnico también alcanza a los componentes utilizados en las máquinas. Durante 2026, la DGJCMT había procesado 140 reemplazos de memorias, 94 registros de nuevas máquinas, 46 homologaciones de memorias, 22 registros de comercializadores y 20 modificaciones en la estructura o distribución de las salas. Estas actuaciones permiten verificar la procedencia de los equipos y confirmar que los componentes instalados corresponden a modelos autorizados.
Hasta junio de 2026, la DGJCMT había atendido 757 trámites vinculados con memorias, 455 procedimientos de incorporación o retiro de máquinas y 238 reemplazos de equipos. También emitió 4239 resoluciones directorales, lo que evidencia que el control estatal continúa durante toda la operación de las salas y no termina con la autorización inicial.
Fiscalización constante
La diferencia entre una sala autorizada y un local clandestino no se limita a la existencia de un permiso. Los establecimientos formales deben utilizar equipos registrados, componentes homologados y sistemas sometidos a supervisión. En un local ilegal, en cambio, no existen las mismas garantías sobre el funcionamiento de las máquinas, el reconocimiento de premios o la identidad de sus responsables.
Con ese objetivo, durante 2025, la DGJCMT realizó 2985 visitas de fiscalización a establecimientos de tragamonedas. Hasta el corte informado en 2026, había efectuado otras 1455 visitas, levantado 20 actas de fiscalización, iniciado 42 procedimientos sancionadores y atendido 15 denuncias. Estas acciones permiten verificar el cumplimiento de las autorizaciones, la procedencia de los equipos y las condiciones de funcionamiento de las salas.
La labor de supervisión también incluye operativos directos contra locales clandestinos. En 2025 se desarrollaron 38 intervenciones y se decomisaron 231 máquinas tragamonedas. Durante el periodo reportado de 2026 se habían realizado nueve operativos adicionales y se decomisaron otros 84 equipos.
Como parte de esta estrategia, el Mincetur informó que en octubre de 2025 destruyó 557 máquinas ilegales. La medida busca impedir que los equipos decomisados sean trasladados a otros establecimientos o vuelvan a ingresar al circuito clandestino, reduciendo así el riesgo de que continúen operando sin control técnico ni garantías para los usuarios.

Juego responsable y prevención
El control del juego físico comienza antes de que una persona acceda a una mesa o utilice una máquina. Los casinos y las salas de tragamonedas deben verificar la identidad de sus visitantes e impedir el ingreso de menores de edad y de quienes figuren en el Registro de Personas Prohibidas de Acceder a Salas de Juego.
En junio de este año, este registro reunía a 4433 personas y más del 99 % se había inscrito voluntariamente mediante el mecanismo de autoexclusión. La mayor concentración se encontraba en departamentos como Lima, Lambayeque, Arequipa y Cusco. Para garantizar el cumplimiento de la restricción, los establecimientos deben evitar el ingreso mediante documentos falsos o pertenecientes a terceros.
El juego responsable también exige personal capacitado para reconocer señales de riesgo, como permanencias excesivas, cambios inusuales en las cantidades jugadas, irritabilidad o aislamiento. Ante estos comportamientos, los operadores pueden registrar la incidencia, orientar al usuario e informarle sobre los mecanismos de autoexclusión y atención especializada.
Prevención del lavado de activos
De manera paralela, los casinos y las salas de tragamonedas deben aplicar controles para prevenir el lavado de activos. La normativa aprobada por la SBS en abril de 2026 reforzó la evaluación de riesgos, el conocimiento del cliente, la identificación del beneficiario final y el registro de operaciones.
Asimismo, los establecimientos deben contar con un oficial de cumplimiento y comunicar a la Unidad de Inteligencia Financiera cualquier movimiento que presente características sospechosas.
Vínculo turístico
La relación entre casinos, máquinas tragamonedas y turismo volvió a ocupar un lugar en la agenda regulatoria durante 2026. Aunque estos establecimientos suelen integrarse con hoteles, restaurantes, espectáculos y otros servicios de entretenimiento, la Nueva Ley General del Turismo, Ley N.° 32392, no los consideró inicialmente dentro del grupo de prestadores de servicios turísticos reconocidos por el Estado.
Frente a esta situación, el Mincetur planteó reincorporar a los servicios de juegos de casino y máquinas tragamonedas dentro de esa categoría. Por ello, en junio de este año, se dispuso la publicación de un proyecto normativo que proponía modificar el anexo de la Nueva Ley General del Turismo y reconocer expresamente a estos establecimientos como prestadores turísticos. La propuesta fue sometida a consulta pública para recibir comentarios de empresas, instituciones y ciudadanos.
De acuerdo con la DGJCMT, el juego presencial forma parte de una cadena de servicios que puede complementar la oferta de alojamiento, gastronomía y entretenimiento, especialmente en ciudades con una mayor actividad turística.
No obstante, un eventual reconocimiento como prestadores de servicios turísticos no modificaría las obligaciones técnicas y regulatorias que actualmente cumplen los operadores. Las salas continuarían sujetas a autorización expresa, registro de equipos, homologación de componentes, fiscalización permanente y controles de acceso, manteniendo los estándares de supervisión que caracterizan al sector.











































