Un tribunal federal de apelaciones de Estados Unidos bloqueó el miércoles a Kalshi para que no ofrezca contratos de eventos deportivos en las tierras de dos tribus de California. La decisión representa el segundo revés legal para la mayor plataforma de mercados de predicción de Estados Unidos en menos de un mes.
Por votación unánime de 3-0, el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito de Estados Unidos, con sede en San Francisco, dictaminó que las tribus Blue Lake Rancheria y Chicken Ranch Rancheria of Me-Wuk Indians merecían una orden judicial preliminar. El panel consideró que las tribus probablemente demostrarán que los contratos de Kalshi violan la Ley Reguladora del Juego Indígena (IGRA, por sus siglas en inglés) y las propias ordenanzas de juego de las comunidades.
La jueza de circuito Margaret McKeown, autora de la opinión, sostuvo que cada contrato deportivo de Kalshi constituye una actividad equiparable a realizar una apuesta y que estos productos corresponden a juegos de Clase III bajo la IGRA cuando son contratados desde tierras tribales. El tribunal devolvió el caso a la jueza de distrito Jacqueline Scott Corley, en San Francisco, para que evalúe los factores restantes necesarios para decidir sobre la medida cautelar. Por ello, el fallo del Noveno Circuito no implica por sí solo una prohibición inmediata de los contratos deportivos de Kalshi en esas tierras.
¿Por qué pesa la ley tribal de juego sobre Kalshi?
Las dos tribus permiten juegos de azar en sus reservas bajo procedimientos aprobados por el Departamento del Interior de Estados Unidos, pero afirman que ningún acuerdo autoriza a operadores externos como Kalshi a ofrecer apuestas deportivas en sus tierras.
Kalshi sostiene que sus productos son contratos de eventos regulados a nivel federal, no apuestas deportivas convencionales, y que la Commodity Exchange Act los coloca bajo la jurisdicción exclusiva de la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC). El tribunal rechazó el argumento de la empresa de que la Ley Federal de Aplicación de la Ley contra el Juego Ilegal en Internet reemplaza las protecciones de la IGRA.
«La IGRA otorga así a las tribus una causa de acción para prohibir los contratos de eventos deportivos de Kalshi en sus tierras», escribió McKeown en el fallo.
El 28 de agosto, el mismo tribunal ya había dictaminado que Kalshi debe someterse a la supervisión de los reguladores de juego de Nevada, otro estado de Estados Unidos.
Las reacciones de Kalshi y Robinhood
Elisabeth Diana, portavoz de Kalshi, indicó que la empresa evalúa apelar. Según ella, la decisión «es difícil de conciliar con otras leyes federales» que, a su juicio, dejan la regulación de derivados exclusivamente en manos de la CFTC.
El fallo también golpea a Robinhood Markets, que enruta las órdenes de contratos de eventos de sus clientes a través de Kalshi. Una portavoz de Robinhood dijo que la compañía revisa sus opciones legales y expresó respeto por la soberanía de las tribus nativas de Estados Unidos.
Les Marston, abogado de las tribus, calificó el fallo como «una tremenda victoria» y señaló que Kalshi pudo haber invertido unos pocos millones de dólares para delimitar geográficamente sus operaciones fuera de las tierras tribales.
Un litigio con alcance nacional
Kalshi, además de deportes, permite apostar sobre elecciones, economía, clima y eventos culturales en distintas regiones de Estados Unidos. El alcance inmediato del fallo se limita a las tierras de las dos tribus californianas, pero su razonamiento podría influir en disputas similares en otros estados de Estados Unidos.
Una coalición bipartidista de 27 estados y Washington D. C. respaldó la apelación de las tribus, advirtiendo que un fallo favorable a Kalshi debilitaría la autoridad estatal para frenar el juego ilegal. Muchos analistas esperan que la Corte Suprema de Estados Unidos termine por definir quién regula los mercados de predicción, y Robinhood ya solicitó que el máximo tribunal atienda el caso.
Mientras tanto, el riesgo regulatorio de Kalshi se decide jurisdicción por jurisdicción: su registro federal ante la CFTC podría no bastar para blindar sus contratos deportivos frente a las normas tribales o estatales de juego en Estados Unidos.










































