En Brasil, la Asociación Nacional de Juegos y Loterías (ANJL) publicó un comunicado en el que rechazó las declaraciones del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a favor de prohibir o restringir las apuestas deportivas de cuotas fijas.
Según la entidad, el relato que motivó la posición del mandatario corresponde a experiencias anteriores a la regulación del sector, sin precisar si ocurrieron en empresas autorizadas o en plataformas clandestinas. A juicio de la asociación, utilizar esos casos para justificar nuevas restricciones no permite evaluar adecuadamente el funcionamiento del actual mercado regulado.
La paradoja que señala la industria
Para ANJL, quien quiere apostar no deja de hacerlo solo porque el Estado cierre el mercado legal. La entidad sostiene que una prohibición en Brasil empujaría a los apostadores, sobre todo a los más vulnerables, hacia sitios ilegales sin identificación de usuarios, sin límites de apuesta ni herramientas de juego responsable.
El resultado, advierte el gremio, sería una política pensada para proteger a los ciudadanos que termina fortaleciendo económicamente a organizaciones que operan al margen de la ley en Brasil.
Lo que propone el sector regulado en Brasil
En lugar de prohibir, ANJL plantea reforzar la supervisión estatal y combatir con mayor eficacia las plataformas ilegales que funcionan en Brasil. La asociación se declaró dispuesta a colaborar con el Gobierno Federal y el Congreso Nacional bajo tres principios: responsabilidad, transparencia y protección al consumidor.
El respaldo del fútbol brasileño
El comunicado llega en un momento en que las casas de apuestas se han convertido en uno de los principales patrocinadores del fútbol brasileño. En la Serie A, 14 de los 20 clubes tienen casas de apuestas como patrocinadores, y 13 de ellos ocupan el espacio principal de la camiseta.
Flamengo recibe cerca de USD 51,6 millones al año de Betano, Palmeiras unos USD 32,7 millones de Sportingbet, Corinthians —el club del propio Lula— cerca de USD 28,8 millones de Esportes da Sorte, São Paulo unos USD 21,7 millones de Superbet y Fluminense cerca de USD 16,5 millones también de Superbet. Estos ingresos sostienen nóminas y academias juveniles de clubes históricamente endeudados; una prohibición abrupta los dejaría otra vez dependientes de préstamos costosos.
El cálculo político en Brasil
El debate ocurre en plena carrera hacia las elecciones presidenciales de 2026. Encuestas de Quaest y Datafolha muestran a Lula prácticamente empatado, o apenas por delante, del senador Flávio Bolsonaro, dentro del margen de error, en una contienda más cerrada que la de 2022.
El sistema oficial de apuestas del gobierno brasileño registró más de 30,8 millones de números de identificación fiscal con apuestas activas en el primer semestre de 2026, una base de votantes potenciales mayor que la diferencia de votos que definió la última elección presidencial. Analistas consultados advierten que una prohibición podría restarle votos al oficialismo si una parte de esos apostadores se siente perjudicada.
Impuestos y control de fraudes
El sector genera además ingresos fiscales relevantes para el Estado brasileño y financia parte de las políticas deportivas públicas, incluidas las confederaciones olímpica y paralímpica de cara a Los Ángeles 2028. Casos de manipulación de partidos detectados en los últimos años, como la Operación Máxima Pena, fueron descubiertos gracias a los mecanismos de monitoreo que exige la regulación vigente, un control que desaparecería si el mercado legal se prohibiera en Brasil.
ANJL no precisó la fecha ni el contexto exacto de las declaraciones de Lula que motivaron su comunicado. Hasta el cierre de esta nota, el Gobierno brasileño no se había pronunciado públicamente sobre la respuesta del sector.










































