La prohibición de las apuestas en Brasil entró en vigor el 25 de septiembre, a través de la Medida Provisional número 1.394/2026, firmada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La norma ordenó el cese de las operaciones de apuestas de cuota fija en todo el país y dejó sin actividad a las empresas que hasta entonces operaban dentro del mercado regulado.
Su futuro inmediato está atado a la política. Tanto el Congreso Nacional como el Supremo Tribunal Federal (STF) deberán analizar la medida después de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, programada para este domingo 25 de octubre. En ese margen de tiempo, el sector eligió el espacio de mayor audiencia del deporte brasileño para instalar su reclamo.
Diez estadios con el mismo mensaje
El Instituto Brasileño de Juego Responsable (IBJR) y la Asociación Nacional de Juegos y Loterías (ANJL) aprovecharon la 31.ª fecha de la Serie A del Campeonato Brasileño, disputada entre el viernes 16 y el lunes 19 de octubre. Bajo el lema “Prohibir no es proteger”, ocuparon los paneles publicitarios de diez partidos del Brasileirão.
Los carteles no se limitaron al manifiesto principal. También difundieron frases como “La verdadera protección empieza con reglas”, “Reglamentar es proteger” y “Brasil prohibió y el mercado ilegal invadió”. A eso se sumaron mensajes de la campaña “Apuesto a que no sabías”, con la que ambas entidades buscan informar sobre el funcionamiento del mercado de apuestas del país.
Las camisetas de São Paulo y Flamengo
La protesta pasó de las vallas a la indumentaria de los futbolistas. El sábado 17, el São Paulo jugó frente al Vasco da Gama en el estadio Morumbi con el lema estampado en el frente de su camiseta. El mensaje ocupó el lugar que normalmente corresponde a Superbet, patrocinador principal del club paulista.
Un día después, el domingo 18, el Flamengo repitió el gesto en el duelo ante el Bahía. El equipo de Río de Janeiro ya había usado su uniforme en otras dos ocasiones para manifestarse contra la prohibición, de modo que esta fue su tercera acción de este tipo. Las dos entidades organizadoras enmarcan estas acciones en una movilización de alcance nacional.
El argumento del mercado ilegal en Brasil
El eje del reclamo es que la medida no eliminó las apuestas, sino que las trasladó. Carlos Lima, director ejecutivo del IBJR, sostuvo que la demanda sigue existiendo y que la prohibición dejó espacio a operadores clandestinos, que no están sujetos a la fiscalización ni a los mecanismos de protección al consumidor. A su juicio, también se debilitaron las herramientas de monitoreo y de lucha contra el amaño de partidos.
Plínio Lemos Jorge, presidente de la ANJL, puso el foco en la visibilidad del torneo como oportunidad para ampliar el debate. Según afirmó, sin un mercado regulado los usuarios quedan expuestos a los riesgos de más de 30 000 sitios ilegales que continúan activos en el país. Se trata de una cifra que aportan las propias entidades, que representan a los operadores que antes estaban autorizados.
Deporte, recaudación y lucha contra el amaño
El manifiesto de las asociaciones no se agota en el mercado paralelo. También advierte sobre los efectos de la prohibición en la inversión en el deporte, en la recaudación destinada a políticas públicas y en las herramientas para combatir la manipulación de resultados.
Ambas organizaciones aclaran que no desconocen los problemas de fondo. Reconocen la necesidad de enfrentar el endeudamiento de las familias y el juego problemático, pero sostienen que la respuesta debe ser una regulación más sólida, con medidas de protección de la salud mental y una fiscalización más estricta, en lugar de una prohibición total.
Disposición al diálogo con el Congreso
El IBJR y la ANJL reiteraron que están dispuestos a debatir con el Congreso Nacional y con la sociedad civil posibles ajustes al marco regulatorio. Ese ofrecimiento apunta a la etapa que se abrirá cuando termine el balotaje y el Legislativo y el STF comiencen a evaluar la medida provisional.
Hasta entonces, el sector mantiene su estrategia de presión pública. La próxima fecha del Brasileirão podría ofrecer otra oportunidad para que el mensaje vuelva a aparecer en estadios y camisetas.











































