La pandemia generó en España la caída de las persianas de cientos de miles de comercios de todo tamaño, incluidos bares, restaurantes, salas de apuestas y cafeterías obligados por el estado de alarma decretado en marzo del año pasado.
El confinamiento absoluto finalizó en el país, pero no las dificultades para estos sectores, que desde su reapertura se han enfrentado a restricciones de todo tipo con el fin de parar la expansión del virus. La crisis económica subyacente, el crecimiento del teletrabajo, el toque de queda o la práctica desaparición del turismo extranjero e incluso interno, con los cierres perimetrales, han sido elementos añadidos que han sumado a un año que ha destruido la economía de todos los países.
El sector hostelero en el país prevé que se destruyan hasta 400 000 empleos y se cierren cerca de 80 000 establecimientos. Las estimaciones de la Confederación Española del Comercio hablan de un peligro serio de cierre de 120 000 pequeños negocios, el 30 % del total, tras arrastrar caídas de ventas que llegan al 50 %. Según datos aportados por Anged, el empleo en el comercio caía hasta noviembre un 2,8 %, reduciendo el número de afiliados en 54 000, mientras que de los ocupados, 63 000 seguían en el programa ERTE.
“Los principales servicios de estudios prevén una caída del consumo privado en torno al 14 % en 2020. Es previsible que no percibamos una recuperación hasta mediados de 2021. España ha perdido más de 50 millones de turistas en 2020. La recuperación de este sector marcará el ritmo de despegue de la actividad comercial durante el año que viene”, explicó el director general de Anged, Javier Millán-Astray, al medio español Cinco Días.











































