Después de ocho meses de cierre, el Hipódromo de Palermo reabrió ayer su sala de slots con capacidad reducida y estrictos protocolos sanitarios para empleados y clientes.
Autorizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el operador trabajará al 30 % de su capacidad en las salas con ventanas y a un 20 % en las salas con ventilación artificial. Además, los clientes tienen que firmar una declaración jurada, controlarse la temperatura, usar tapabocas y alcohol en gel.
En línea con el protocolo, todos los slots se limpian cada vez que alguien deja de utilizarlos y habrá puestos apagados para mantener el distanciamiento social entre los visitantes. El lugar permanece abierto todos los días durante las 24 horas, el ingreso es por orden de llegada y está suspendido el servicio de valet parking.
Fernando Facal, gerente general del Hipódromo de Palermo, aseguró: “Para nosotros es un primer paso importante después de ocho meses muy difíciles. Tenemos casi 2 mil empleados que durante todo ese tiempo no pudieron trabajar y eso los llenó de angustia, a ellos y a sus familias. Esta reapertura, si bien es en baja escala, nos ilusiona con un futuro mejor”.
“Acá hay entretenimiento, diversión, trabajo, impuestos y controles. Durante la cuarentena aumentó el juego ilegal, que es todo lo contrario: no paga impuestos, no genera fuentes de trabajo y es peligroso para el apostador, porque nadie lo controla, no tiene límites y nunca sabe si le van a pagar”, manifestó Facal.
Esta apertura se suma a las actividades autorizadas por el Gobierno de la Ciudad en el predio del Hipódromo de Palermo, que ya cuenta con jornadas hípicas, el autocine a cielo abierto y los restaurantes al aire libre. Todas funcionan sin inconvenientes y permiten compartir el mejor entretenimiento de manera segura.











































