
Las tradiciones, la música, los bailes y el gran fervor por lo propio son transmitidos de generación en generación. Todas estas manifestaciones culturales se las puede englobar en una sola palabra: folclore, aunque su concepción no haya sido como se la conoce en estos tiempos.
En siglos anteriores se conocía a este conjunto de expresiones como “antigüedades populares” o “literatura popular”; sin embargo, esto cambió gracias al escritor británico William John Thoms, quien acuñó —por primera vez— el término “folklore”.
En una publicación en la revista londinense Athenaeum de 1846, el letrado expuso que la palabra provenía de los vocablos Folk (pueblo) y lore (sabiduría). Años más tarde, se buscó cambiar el significado a “la ciencia que se ocupa de la supervivencia de las creencias y de las costumbres arcaicas en los tiempos modernos”.
Todos estos cambios han permitido que en la actualidad haya un mejor panorama sobre el término. La Real Academia Española considera, en estos días, que “folclore, también folklore o folclor, es el conjunto de costumbres, creencias, artesanías, canciones, y otras cosas semejantes de carácter tradicional y popular”.

ORIGEN FESTIVO
En 1878 se fundó la Folklore Society, primera Sociedad Folklórica, pero de carácter científico, en la que se catalogó al folclore como una ciencia. A pesar de estos avances es recién en 1960 que se celebra el Primer Congreso Internacional del Folklore en Buenos Aires, Argentina.
En la actividad se congregaron representantes de al menos treinta países para debatir e informar sobre la realidad folclórica en sus territorios. Este evento es considerado uno de los más importantes en el rubro, porque su principal conclusión fue instaurar el 22 de agosto como el Día Mundial del Folclore. Dicha elección fue respaldada también por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNICEF).
Cabe destacar que así se haya buscado cambiar tanto a la palabra como su concepto, no hay duda de que siempre van a prevalecer las tradiciones, hechos históricos o costumbres de los pueblos, lo que ha ayudado a la formación de la evolución de las personas.

APORTES NOTABLES
Los estudios del folclore vienen del periodo del nacionalismo romántico en Europa. Por ejemplo, en los escritos de Johann Gottfried von Herder se presentaron tradiciones orales basadas en las vivencias del pueblo. Posteriormente, la metodología usada para agrupar estas manifestaciones trascendió a Finlandia, Estonia y Hungría.
Ya para el siglo XIX el estudio cambió. Se inició con la comparación y diferenciación de lo moderno con lo tradicional, enfocados en el folclore oral de las comunidades campesinas, consideradas en aquella época como supervivientes.
Los Cuentos de la infancia y del hogar o Cuentos de hadas, de los hermanos Grimm, son un claro ejemplo de las tradiciones orales europeas. En este conjunto de libros destacan, por ejemplo, los cuentos Blancanieves, La Cenicienta, La bella durmiente, Rapunzel y La Caperucita Roja.
Otro de los grandes hitos en la historia fue la promulgación de la Ley de Preservación del Folclore Estadounidense, en 1976. En el documento —aprobado por el Congreso de los Estados Unidos—se refiere como “la cultura expresiva tradicional, compartida entre los diversos grupos en Estados Unidos (…). Incluye una amplia gama de formas creativas y simbólicas, como costumbres, creencias, literatura, arte, música, danza, juego, teatro y artesanías, entre otras. Estas se aprenden, principalmente, de forma oral, por imitación o en la representación”.

GÉNEROS FOLCLÓRICOS
Los diversos estudios han llegado a la conclusión de que el folclore puede ser entendido en tres categorías: oral, material y consuetudinario. En el caso del primero, es considerado como el precursor de las manifestaciones culturales y abarca todas las formas habladas, cantadas, sonoras y de expresiones.
Cabe destacar que en este primer género se muestran patrones constantes, a pesar de que puedan existir ciertos cambios en los nombres, personajes o lugares; es decir, siempre van a mantener su esencia y van a ser entendidos como tal. Pueden ser frases o palabras narradas de manera repetitiva.
Uno de los casos representativos en Perú es la leyenda de la fundación del Imperio Incaico. Existen dos tradiciones orales que narran cómo fue la llegada de los incas a Cusco, y ambas están basadas en la historia de Manco Cápac, o también conocido como Ayar Manco, y su esposa Mama Ocllo.
Si bien no se tiene ciencia cierta de que sucediera de dicha manera, hay indicios históricos que avalan que fueron ellos quienes dieron inicio a una de las civilizaciones más importantes del país.

MATERIALES TRASCENDENTALES
Tras la Revolución Industrial, la segunda categoría, el folclore material, cobró mayor importancia; es por ello que se decidió identificar a aquellos objetos —y sus formas de creación— que habían prevalecido en el transcurso de los años. Es así que se define a esta categoría como aquellos elementos tangibles que se pueden tocar o sostener. En ese contexto, por ejemplo, destaca en Latinoamérica el Sombrero Vueltiao, uno de los objetos más emblemáticos de Colombia y considerado también como el símbolo que plasma los saberes artesanales del país y su pluriculturalidad.

El sombrero es típico de las sabanas del Caribe colombiano y sus orígenes se remontan a la cultura Zenú. Si bien en sus inicios el objeto era de un solo color, el blanco, ahora también se puede encontrar en colores diversos. De acuerdo al folclorista Eduardo Durango el nombre “vueltiao” se basa en el trenzado y su recorrido de las vueltas. En cambio, para el considerado embajador del sombrero, Medardo de Jesús Suárez, esta designación se debe a que cuando se voltean las alas, la parte externa se convierte en interna y la interna en externa.
Cabe destacar que el Sombrero Vueltiao ha sido nombrado como Símbolo Cultural de la Nación en Colombia, mediante la Ley 908 del 8 de septiembre de 2004.

COSTUMBRES CONSUETUDINARIAS
El folclore consuetudinario, el de las costumbres o tradiciones, engloba a las fiestas, música, danza, instrumentos, trajes, comidas, juegos y arte popular, entre otros, de una determinada sociedad, tiempo o territorio. Estas manifestaciones han trascendido a través de los años y, en muchos casos, se han actualizado, agregando o quitando algunas características. Respecto a los estilos de vida, por ejemplo, resalta la costumbre de los japoneses al quitarse el calzado al llegar a sus domicilios.
El tango (Argentina), la guaracha (Cuba), el sanjuanito (Ecuador), la resbalosa (Chile), el corrido (México), la samba (Brasil), la polca (Paraguay), el merengue (República Dominicana), la cumbia (Colombia), la marinera (Perú) y el carnavalito (Bolivia) son algunas de las danzas latinoamericanas que se han transmitido de generación en generación, incluso han traspasado fronteras.

Respecto a la comida latinoamericana se puede decir que es diversa y variada. Resaltan entre los platillos el cebiche, las enchiladas, las humitas, las arepas, las empanadas, el asado, la bandeja paisa y el bolón de verde, entre otros.
Entre el folclore consuetudinario también destacan las celebraciones del día de la Canción Criolla o la Noche de Brujas, Navidad y Año Nuevo.











































