China ha establecido un objetivo de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 5% para 2025, en medio de un panorama global incierto. Para alcanzar esta meta, el gobierno implementará medidas de estímulo fiscal, fortalecerá la inversión en innovación tecnológica y aumentará significativamente el gasto en defensa. Sin embargo, persisten desafíos estructurales, como la baja demanda interna, la crisis del sector inmobiliario y las tensiones comerciales con Estados Unidos.
Un enfoque más agresivo para impulsar la economía
Con el fin de dinamizar su economía, China ha elevado su déficit fiscal al 4% del PIB, lo que implica un mayor gasto público para estimular el crecimiento. Entre las principales medidas destacan:
- Incentivos fiscales y apoyo a empresas: Se espera que el gobierno ofrezca reducciones fiscales y financiamiento preferencial para sectores estratégicos.
- Aumento del gasto en infraestructura: Se destinarán recursos a proyectos de transporte, energía y tecnología, buscando estimular el empleo y la inversión.
- Refuerzo del consumo interno: Se implementarán estrategias para fomentar el gasto de los hogares, aunque la confianza de los consumidores sigue siendo un reto.
Pese a estos esfuerzos, algunos analistas consideran que la magnitud del estímulo sigue siendo moderada en comparación con la desaceleración económica que enfrenta el país.
Apuesta por la innovación y la independencia tecnológica
China ha identificado la tecnología como un pilar fundamental de su estrategia de crecimiento. La inteligencia artificial, la automatización y los semiconductores serán sectores clave en los que el gobierno impulsará inversiones.
Sin embargo, esta estrategia enfrenta obstáculos significativos debido a las restricciones impuestas por Estados Unidos y otros países occidentales, que buscan limitar el acceso de China a tecnología avanzada. Para contrarrestar estas barreras, el gobierno chino ha intensificado su apoyo a la industria local de semiconductores y promueve el desarrollo de una infraestructura tecnológica autónoma.
Aumento del presupuesto militar en un contexto de tensiones geopolíticas
Otro punto clave del plan de China para 2025 es el incremento del gasto en defensa, que crecerá un 7,2%, superando el aumento general del gasto gubernamental. Entre los objetivos de este refuerzo presupuestario se encuentran:
- Modernización de las fuerzas armadas: Desarrollo de tecnologías avanzadas para el ejército.
- Mayor presencia en el Indo-Pacífico: Expansión de la capacidad naval y aérea en la región.
- Respuesta a presiones externas: Fortalecimiento de la seguridad ante la creciente presencia militar de EE. UU. en Asia.
Este aumento en el gasto militar refleja la creciente tensión geopolítica entre China, EE. UU. y sus aliados, especialmente en relación con Taiwán y el Mar de China Meridional.
Retos estructurales y proyecciones económicas
A pesar de estas estrategias, China enfrenta desafíos internos que podrían limitar su crecimiento:
- Crisis inmobiliaria prolongada: El sector de bienes raíces sigue siendo un lastre para la economía, con un alto nivel de deuda en desarrolladoras y una menor demanda de vivienda.
- Baja confianza del consumidor: La incertidumbre económica y las tasas de desempleo afectan el gasto de los hogares, lo que frena la recuperación del consumo interno.
- Tensiones comerciales con EE. UU. y Europa: La imposición de nuevos aranceles y restricciones tecnológicas por parte de Occidente continúa afectando las exportaciones chinas.
Un 2025 desafiante para la economía china
China ha trazado un plan ambicioso para alcanzar un crecimiento del 5% en 2025, combinando estímulos fiscales, desarrollo tecnológico y un mayor gasto en defensa. Sin embargo, el país enfrenta retos internos y externos que pondrán a prueba su capacidad de recuperación económica. La clave estará en su habilidad para fortalecer la demanda interna, sortear las barreras comerciales y mantener la estabilidad financiera en un entorno global cada vez más incierto.











