En el ámbito de las criptomonedas, Estados Unidos dio un paso histórico en 2025 con la aprobación del GENIUS Act, la primera ley federal que regula la emisión de stablecoins. Esta normativa establece que estas monedas digitales deben contar con respaldo total en activos líquidos y obliga a sus emisores a reportar mensualmente el estado de sus reservas. La ley también define qué entidades pueden emitir estos instrumentos, algo que antes quedaba a criterio de reguladores estatales sin coordinación nacional.
Ahora, la atención se centra en el CLARITY Act, un proyecto legislativo que busca regular el mercado cripto más allá de las stablecoins. Esta propuesta introduce definiciones técnicas y jurídicas sobre cómo clasificar y supervisar distintos activos digitales. Aunque ha avanzado en comités de la Cámara de Representantes, su destino depende del calendario legislativo y de posibles cambios en la composición del Congreso tras las próximas elecciones.
Para 2026, la regulación cripto estadounidense seguirá en construcción, con impacto directo sobre plataformas de intercambio, emisores de tokens y usuarios de criptoactivos.
La reserva estratégica de Bitcoin toma forma
Estados Unidos ya posee una reserva de Bitcoin, aunque funciona diferente a lo previsto. Esta reserva se alimenta principalmente de activos incautados en investigaciones, no de compras programadas con presupuesto público. El Tesoro administra estos fondos como una reserva estratégica de activos digitales, pero sin un marco legal permanente que respalde las adquisiciones planificadas.
Varios legisladores impulsan proyectos para transformar esta reserva en una política formal con compras estructuradas de Bitcoin como parte de la estrategia de diversificación de reservas públicas. Sin embargo, la aprobación requiere negociaciones en ambas cámaras y depende de mayorías políticas favorables. El 2026 será decisivo para determinar si este concepto evoluciona de política ejecutiva a ley permanente.
Ethereum acelera su ritmo de desarrollo
Después de implementar la actualización Fusaka en 2025, que redujo costos de transacción y mejoró la eficiencia de la red, Ethereum planea dos actualizaciones importantes para 2026.
Glamsterdam, programada para la primera mitad del año, mejorará la eficiencia de la capa principal con propuestas que reducen cuellos de botella y fomentan mayor descentralización. La actualización introduce listas de acceso a nivel de bloque para agilizar validaciones y potencia la separación entre proponentes y constructores de bloques.
Hegota, prevista para la segunda mitad de 2026, podría incluir tecnologías como los Verkle Trees, que permiten manejar datos de manera más eficiente y reducen los requisitos de almacenamiento para nodos. Este ritmo acelerado busca responder a las demandas del ecosistema DeFi y mantener competitividad frente a otras redes.
Bancos tradicionales preparan sus propias stablecoins
El GENIUS Act no solo reguló las stablecoins existentes, sino que abrió la puerta para que bancos tradicionales emitan sus propias versiones. Instituciones bancarias de gran tamaño evalúan lanzar stablecoins reguladas en 2026, respaldadas por reservas auditables y bajo supervisión federal.
Este cambio responde a que los bancos ven en las stablecoins una oportunidad para innovar en pagos digitales e integrar soluciones tokenizadas en su infraestructura. A diferencia de las stablecoins que operan bajo normas fragmentadas, estas versiones bancarias podrían atraer segmentos de mercado que antes rechazaban estas monedas por temor al riesgo regulatorio.
Si las stablecoins bancarias se consolidan, podrían transformar los flujos de liquidez entre finanzas tradicionales y cripto, impulsando una adopción más amplia de pagos tokenizados.
Bitcoin enfrenta un año de definiciones
En 2025, Bitcoin alcanzó un récord de $126,000 dólares el 6 de octubre, aunque luego corrigió a niveles cercanos a $88,000 dólares. Los ETF de Bitcoin en Estados Unidos mostraron rendimiento sólido pese a salidas de capital recientes, y varias empresas continúan acumulando BTC como activo de reserva.
Para 2026, el mercado enfrenta dos escenarios posibles:
- Un escenario alcista, impulsado por adopción continua, mayor claridad regulatoria y demanda institucional sostenida.
- Un escenario de consolidación, si la incertidumbre macroeconómica y ajustes regulatorios moderan el impulso de precios.
La combinación de estos factores hace de 2026 un año de transición crucial para Bitcoin, ya sea como período de consolidación o como inicio de nuevas tendencias alcistas.











