El panorama del juego en Ecuador presenta una separación normativa marcada. Desde el referendo constitucional de 2011, los casinos, las salas de bingo y todos los establecimientos de juego físico con fines comerciales quedaron prohibidos en el país, una disposición que se mantiene vigente. En contraste, las apuestas deportivas en línea se convirtieron en la única modalidad legalmente permitida y operan en un entorno regulatorio que aún se encuentra en fase de consolidación tributaria y supervisión institucional.
Desde julio de 2024, el Gobierno implementó un impuesto único del 15% sobre los ingresos brutos de las plataformas de apuestas deportivas, junto con una retención del 15% sobre los premios que reciben los jugadores. La recaudación y fiscalización de estos tributos está a cargo del Servicio de Rentas Internas (SRI), ente responsable del control de un sector que, pese a su legalidad, mantiene fuertes asimetrías: solo 13 de las 65 empresas registradas declararon utilidades en 2024.
Aun así, la recaudación superó las proyecciones oficiales, impulsada por el crecimiento del usuario digital ecuatoriano: más del 70% de los jugadores apuesta desde el celular, consolidando a este segmento —especialmente al ubicado entre los 18 y 34 años— como el más activo del ecosistema nacional. El perfil predominante corresponde a hombres (71,1%), con aproximadamente la mitad menores de 30 años, según los datos sectoriales.
El Gobierno prevé destinar parte de la recaudación a programas sociales y a fortalecer la modernización tributaria, mientras la Asamblea Nacional analiza un marco regulatorio más amplio para el juego online. La propuesta incorpora un registro obligatorio de operadores, mayores exigencias de transparencia, controles reforzados de identidad, mecanismos contra el fraude y medidas de juego responsable para reducir riesgos asociados al consumo digital.
Cifras clave del sector señalan que Ecuador cuenta con 18.135.478 habitantes (Banco Mundial), un mercado de 65 empresas registradas bajo el Decreto Ejecutivo N.º 313 —63 locales y 2 internacionales— y una tributación del 15% sobre ingresos más 15% sobre premios. Aunque las estimaciones de ingresos del sector oscilan entre USD 2.800 millones y USD 6.100 millones anuales, los operadores muestran desempeños desiguales. En este contexto, las apuestas deportivas se han consolidado como una de las actividades digitales de mayor crecimiento y una fuente fiscal estratégica en el país.











































