Durante años, las apuestas por internet fueron percibidas en España como una actividad asociada al mundo adulto. Los datos más recientes obligan a revisar esa imagen. La encuesta ESTUDES 2025, impulsada por el Plan Nacional sobre Drogas y realizada sobre una muestra de más de 35.000 estudiantes de entre 14 y 18 años, revela que el juego de azar online ha penetrado con fuerza en las aulas de secundaria del país.
El 13% del total de estudiantes encuestados en España admitió haber participado en este tipo de actividades. La cifra, que ya de por sí resulta significativa, adquiere una dimensión mayor cuando se desagrega por género: entre los varones, la tasa de participación en juego online asciende al 20,7%, lo que equivale a más de uno de cada cinco adolescentes. En las mujeres, el porcentaje se sitúa en el 5,3%.
La brecha no se limita al entorno digital. En el juego presencial, los varones también presentan una participación notablemente superior, con un 29,5% frente al 12,3% de las jóvenes. Y aunque en la mayoría de los segmentos la implicación en juegos de azar aumenta conforme avanza la edad, el estudio detecta una excepción: entre las mujeres, el juego online no sigue esa progresión ascendente.
Burgos convierte los datos en política pública
Frente a este escenario, no todos los municipios de España han permanecido a la espera de que la respuesta llegue desde los niveles autonómico o estatal. Burgos decidió actuar por cuenta propia y presentó el primer Plan Municipal de Prevención de Adicciones y Conductas de Riesgo de su historia, un documento que estará en vigor entre 2025 y 2029 y que sitúa el juego online como una de sus prioridades centrales.
La elaboración del plan fue encargada a la consultora Geocuyl por un valor de $17,200, y su presentación corrió a cargo del concejal de Sanidad, Carlos Niño. Uno de los aspectos más destacados del proceso fue el respaldo transversal que recibió por parte de distintas fuerzas políticas del consistorio, un consenso que en materias de salud pública no siempre resulta sencillo de alcanzar.
La ciencia como punto de partida: por qué los jóvenes son más vulnerables
El plan no parte de intuiciones, sino de evidencia. Su enfoque en la prevención temprana se apoya en investigaciones sobre el desarrollo neurológico durante la adolescencia, etapa en la que el cerebro aún está madurando y en la que la exposición a conductas adictivas (como las apuestas online) genera un impacto más profundo y duradero que en la edad adulta.
Esta base científica no es un detalle menor: implica que los recursos no se concentran únicamente en quienes ya presentan un problema, sino que se orientan hacia quienes aún no lo tienen pero están en mayor riesgo de desarrollarlo. La prevención primaria, en ese sentido, es también la más eficiente desde el punto de vista económico.
Una apuesta institucional de más de $370,000
El respaldo político al plan se traduce en compromisos presupuestarios concretos. El Ayuntamiento de Burgos destinará $333,000 este año a convenios con organizaciones locales que trabajan en el terreno, mientras que la Junta de Castilla y León aportará más de $72,600 adicionales. El incremento respecto a ejercicios anteriores fue recibido positivamente por las entidades del sector, que podrán sostener y ampliar sus programas, incluidos los dirigidos a colectivos en situación de especial vulnerabilidad.
Para coordinar la ejecución de todas estas iniciativas, el consistorio burgalés pondrá en marcha una comisión técnica municipal que integrará a profesionales de distintas áreas. La apuesta por un modelo de gobernanza transversal reconoce que el juego problemático no puede abordarse solo desde la salud: necesita también del concurso de la educación, los servicios sociales y otras instancias que tienen contacto directo con los jóvenes.
Un modelo que España podría necesitar replicar
El caso de Burgos no es simplemente una buena noticia local. En un país donde los datos de ESTUDES 2025 confirman que el juego online entre menores sigue una tendencia ascendente, la iniciativa castellana ofrece un esquema replicable: planificación a medio plazo, financiación compartida entre administraciones, anclaje en la evidencia científica y coordinación entre sectores.
La pregunta que queda abierta es si otros municipios de España seguirán ese camino antes de que las cifras continúen escalando.











































