“Soy un demócrata orgulloso, pero voy a gobernar como el presidente de los Estados Unidos”. Estas fueron las palabras de Joe Biden, luego de que resultara ganador en las elecciones con 306 votos electorales a favor frente a los 232 del actual presidente, Donald Trump. A pesar de que no fue reconocido por este último, Biden dio su primer discurso en Wilmington, Delaware, acompañado de la vicepresidenta electa, Kamala Harris, donde aseveró que su prioridad será diseñar e implementar un plan contra la COVID-19.
De hecho, este fue uno de los temas principales que definieron la elección del nuevo presidente. Trump consideró a la pandemia como una “simple gripa”, luego responsabilizó a China por el brote del nuevo coronavirus, no le importó la estrategia recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se retiró de la organización y le quitó los fondos, mostrando su poco interés por la ciencia y la salud. Por eso, Kamala Harris afirmó en su discurso que “los norteamericanos mandaron un mensaje muy claro: ustedes escogieron la esperanza, la decencia, la ciencia y, sí, la verdad”.
Este no fue el único punto que hizo que la balanza se inclinara hacia Biden. El 62 % de los jóvenes de 18 a 29 años votó a favor del exvicepresidente de Obama y el 87 % de los afrodescendientes también le dieron su voto, debido al trato discriminatorio que padecen por parte de una supremacía blanca que Trump no se preocupó en combatir. Un hecho que generó indignación en gran parte de la población, sobre todo con el asesinato de George Floyd en manos de la policía, que desencadenó las marchas del movimiento “Black Lives Matter” y que el equipo Biden-Harris apoyaba. El que una mujer afrodescendiente y de padres inmigrantes, como Kamala Harris, llegue a la vicepresidencia de Estados Unidos es un mensaje claro de ello.

COVID-19
Muchos se cuestionan cuáles serán las medidas que tomará Biden cuando asuma su cargo como presidente el próximo 20 de enero. Pero ya ha detallado que su primer objetivo es hacer frente a la pandemia. Propone ofrecer test gratuitos para toda la población y contratar 100 000 personas para establecer un programa nacional de rastreo. Biden afirma que quiere crear al menos 10 centros de diagnóstico en cada estado, desplegar recursos de las agencias federales y que sean expertos federales los que den consejos y recomendaciones a la población. Además, si bien los estados determinan si implementan o no el uso de mascarillas en su jurisdicción, Biden pretende emitir una orden a nivel nacional para el uso obligatorio de estas. Mantendrá en su puesto al inmunólogo Anthony Fauci, menospreciado por Trump, y revertirá el proceso iniciado por el actual presidente para retirarse de la OMS, pues afirma que para hallar una vacuna se necesita la cooperación internacional y considerarla un bien público, es decir, que sea accesible para todos.
CAMBIO CLIMÁTICO
A diferencia de Trump, el presidente electo sí considera al cambio climático una amenaza existencial para la humanidad. Por eso reincorporará a Estados Unidos al Acuerdo del Clima de París, del que Donald Trump se retiró para no afectar a las empresas productoras de petróleo, carbón y gas, sin importar la destrucción ambiental. El país se comprometerá a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero hasta un 28 % por debajo de las emisiones del 2005, antes del 2025.
Biden propone una inversión federal de 1.7 billones de dólares en investigación de tecnologías verdes. Así como invertir 2 billones de dólares en energías limpias para favorecer a los trabajadores de base, que son los que realizan los trabajos de producción de manufacturas verdes. Finalmente, quiere que EE. UU. llegue a las cero emisiones antes del 2050, un compromiso que asumieron más de 60 países el año pasado y que China e India, los otros dos mayores emisores del mundo, aún no forman parte.

A NIVEL INTERNACIONAL
Biden ha prometido restablecer los lazos de Estados Unidos con sus aliados tradicionales dañados en los años de Trump, especialmente con los miembros de la OTAN. Sin embargo, el gran problema es la relación que mantiene el país con China. El exvicepresidente de Obama ha dicho que China debe responder por sus prácticas nocivas para el medio ambiente y sus abusos comerciales, pero en lugar de aranceles unilaterales como los aprobados por Trump, ha propuesto una coalición internacional con otros países considerados democráticos que el gigante asiático “no pueda permitirse ignorar”. No ha dado mayor información sobre esto. Solo queda esperar a ver qué pasa cuando asuma el cargo.
Por otro lado, Biden ha prometido que en sus primeros cien días en el cargo revertirá la política de Trump de separar a los niños migrantes de sus padres en la frontera con México. Suprimirá el límite de número de peticiones de asilo que pueden presentarse y terminará con las prohibiciones de viajar a Estados Unidos a los ciudadanos de varios países, de mayoría musulmana y latinoamericana, polémicas medidas aprobadas por el gobierno de Trump. También protegerá a los llamados dreamers, inmigrantes a los que sus padres introdujeron irregularmente en el país cuando eran menores de edad y que, el gobierno de Obama permitió que se quedaran.
Las medidas que tomará Biden son totalmente opuestas a las que ha tomado Trump, quizás sea esa la razón por la cual aún no acepta su derrota. Tradicionalmente en EE. UU. los traspasos de poder entre administraciones suelen ser amistosos, pero todo parece indicar que esta vez no será así, ya que Trump se niega a reconocer el triunfo de su rival.
“Más gente puede morir si no coordinamos”, dijo Biden, a mediados de noviembre, sobre la crisis de salud que enfrenta el país por la COVID-19 y ante la negativa a cooperar de la Casa Blanca con el equipo que el presidente electo ha creado para encarar la pandemia.
Además, el trabajo conjunto en el Congreso entre demócratas y republicanos es de carácter urgente para la aprobación de un paquete de ayudas, sobre todo ante la posibilidad de un cierre parcial de la economía si sigue empeorando la crisis sanitaria por el aumento excesivo de contagiados y muertes ocasionadas en un día.
Joe Biden, con una amplia experiencia política, es el presidente más longevo con 77 años, con la mayor votación en la historia de Estados Unidos (75 millones de votos a favor y 306 votos en el Colegio Electoral), ha logrado una ventaja contundente que ningún recurso judicial podrá deshacer.
El gran reto para el nuevo presidente electo, a parte de la pandemia, es reconstruir su economía, que está en recesión, con una tasa de desempleo del 8 %, y reconciliar una sociedad polarizada.












































