Desde el anuncio de la prohibición de las operaciones de juego extraterritorial de Filipinas (POGO), cerca de 3.000 trabajadores extranjeros abandonaron el país debido a la degradación de sus visas por parte de la Oficina Nacional de Inmigración.
En total, 5,955 visas de trabajadores de POGO fueron degradadas, y el 55 % de los afectados ya han salido de Filipinas. Esta medida forma parte de los esfuerzos del gobierno para regular y eventualmente prohibir las operaciones de POGO debido a preocupaciones de seguridad y el impacto económico.
La prohibición del juego extraterritorial ha generado un fuerte debate en el país. Algunos senadores, como Sherwin Gatchalian, han expresado inquietudes sobre la regulación del sector, aunque no todos apoyan una prohibición total.
Además, existen inquietudes sobre el uso de los POGO como posibles frentes para infiltración y espionaje extranjero, dado que muchas de estas operaciones son dirigidas por ciudadanos chinos.
Aunque los POGO han sido una fuente importante de ingresos y empleo, los cuestionamientos sobre su seguridad y legalidad han impulsado al gobierno a tomar medidas drásticas.
La salida de los trabajadores y la degradación de sus visas son solo el comienzo de una serie de acciones destinadas a cerrar completamente este sector.
En comparación con otros países, Filipinas ha sido un destino popular para las operaciones de juego en línea debido a sus regulaciones relativamente laxas y costos operativos más bajos. No obstante, la creciente presión internacional y las preocupaciones internas han llevado a un cambio en la política del gobierno.











































