Aunque bitcoin cerró 2025 en terreno negativo, las fintech lograron avances significativos en el sistema bancario estadounidense. Con el respaldo de la administración Trump, favorable a las criptomonedas, los reguladores adoptaron una postura más permisiva hacia las solicitudes de licencias bancarias.
Cinco empresas de criptomonedas recibieron aprobaciones preliminares para operar como bancos nacionales, incluyendo a Circle Internet Group y Ripple Labs. Coinbase Global, PayPal y Mercury Technologies también presentaron sus solicitudes. Este cambio permite a las compañías eliminar intermediarios y acceder directamente a los sistemas de pago de la Reserva Federal.
«Cuando se trata del entorno banco-fintech, los reguladores están en su año del sí», afirma Amias Gerety, socio de la firma de inversión QED. Las empresas ahora pueden acudir directamente a Washington para obtener opiniones sobre sus propuestas, sin esperar revisiones prolongadas.
Estatutos bancarios: eliminando intermediarios con las fintech
Tradicionalmente, las bolsas de criptomonedas y los ‘neobancos’ dependían de bancos autorizados para acceder a los principales sistemas de pago y captar depósitos. Esta dependencia representa costos adicionales y limita los márgenes de ganancia.
Con sus propias licencias bancarias, estas empresas pueden conectarse directamente a las cámaras de compensación automatizada y las redes Fedwire. El gobernador de la Reserva Federal, Christopher Waller, incluso planteó la posibilidad de cuentas maestras «simples» que otorgarían acceso directo a los canales de pago federales.
Phil Goldfeder, director ejecutivo del American Fintech Council, anticipa más aprobaciones en 2026: «Veremos a muchas empresas fintech, bancos innovadores y reguladores finalmente avanzando en la misma dirección».
El despegue de las stablecoins en 2026
Las stablecoins, criptomonedas que mantienen un valor constante respaldado por activos en dólares, experimentaron un crecimiento notable. Según los datos de DeFi Llama, el valor total de mercado de las stablecoins en circulación pasó de aproximadamente 20 mil millones de dólares a fines de 2019 a cerca de 300 mil millones de dólares en diciembre de 2025.
Los gigantes de las tarjetas de crédito Visa y Mastercard anunciaron planes para liquidar transacciones con stablecoins. Mastercard las considera «la historia financiera de principios del siglo XXI». Oliver Jenkyn, presidente del grupo de mercados globales de Visa, espera un crecimiento significativo en mercados emergentes como Argentina, donde la demanda de dólares es alta como cobertura contra la inflación.
«Confío en que 2026 sea el año en que la veamos despegar de verdad», escribió Jenkyn. Empresas como Bridge (de Stripe), Coinbase y Anchorage Digital ya lanzaron plataformas de emisión de stablecoins para satisfacer esta demanda creciente.
Zach Perret, director ejecutivo de Plaid, predice que «la mitad de los neobancos que veremos lanzados en todo el mundo serán primero stablecoin».
Agentes de IA: compras autónomas
La inteligencia artificial se prepara para transformar el comercio electrónico. Mastercard y otras empresas desarrollan agentes de IA capaces de investigar, negociar y completar compras de forma autónoma.
«En 2026 es cuando el comercio nativo de agentes se convierte en la corriente principal», afirma Jorn Lambert, director de productos de Mastercard. Imagina un futuro donde alguien que planifica una fiesta puede pedir a un agente de IA que elabore una lista de compras y complete las transacciones.
Jenkyn, de Visa, anticipa «la plena generalización de las compras asistidas por IA» en 2026, con consumidores confiando en estos agentes para compras rutinarias.
Desafíos pendientes en 2026
A pesar del optimismo, persisten obstáculos. Las negociaciones en el Congreso sobre los detalles de la regulación de criptomonedas continuarán en 2026. Además, la preocupación por una posible burbuja de IA podría afectar la financiación del sector.
«El debate sobre una burbuja tiene un límite antes de que los precios empiecen a ajustarse a la baja», advierte Gerety. Sin embargo, en ausencia de una recesión, no se espera un desplome completo.











