Bally’s cerró la ronda de presentaciones ante el Comité Asesor Comunitario como el octavo y último aspirante a una licencia de casino en el sur de Nueva York. La empresa propone invertir 4 mil millones de dólares en un complejo de entretenimiento en Ferry Point, Bronx, sobre el terreno que ocupaba el campo de golf de Donald Trump.
Un proyecto de grandes dimensiones
El presidente de Bally’s, Soo Kim, detalló un ambicioso plan que ocupará 16 de las 222 acres disponibles en Nueva York. El complejo incluirá un casino con 18.000 metros cuadrados de espacio de juego, 3.500 máquinas tragamonedas, 200 mesas de juego y salas VIP para bacará y póker.
La propuesta suma un hotel de 507 habitaciones —20% de ellas suites con vista a Manhattan o al East River—, un centro de eventos para 2.000 personas y estacionamiento para 4.600 vehículos. Kim calcula que cinco millones de los 40 millones de vehículos que transitan anualmente por las autopistas Throgs Neck y Whitestone podrían visitar el casino, generando hasta 1.300 millones de dólares anuales en su máximo potencial.
Promesas de empleo y beneficios
Bally’s proyecta crear 15.000 empleos durante la construcción y 4.000 permanentes con salarios promedio de 96.000 dólares anuales —tres veces el ingreso medio del Bronx. La empresa garantiza una fuerza laboral completamente sindicalizada y se compromete a contratar 70% de residentes del Bronx y 75% de trabajadores de grupos diversos.
El paquete comunitario asciende a 625 millones de dólares e incluye 75 millones en mejoras de transporte, un nuevo paso elevado, renovación de Ring Road y una subestación policial adicional. Además, destinará 10 millones anuales a un fondo comunitario del Bronx basado en el 1% de los ingresos del juego.
Participación ciudadana en Nueva York sin precedentes
En una movida inédita, Bally’s ofrecerá hasta 9% de participación accionaria a residentes locales desde 250 dólares, siguiendo el modelo que aplicó en Chicago donde recaudó 195 millones de dólares en su oferta pública inicial.
El camino hacia la decisión
Bally’s enfrenta una competencia feroz por una de las tres licencias de 500 millones de dólares que otorgará Nueva York. La empresa necesita cuatro votos del Comité Asesor antes del 30 de septiembre para avanzar ante la Junta de Instalaciones de Juego, que decidirá el 1 de diciembre.
El proyecto ya superó obstáculos políticos significativos. El mes pasado, la concejal Kristy Marmorato lideró una votación para desaprobar la rezonificación del terreno, pero el alcalde Eric Adams vetó la medida para mantener un proceso competitivo.
Durante la sesión de preguntas, Danielle Volpe —designada por Marmorato al comité— cuestionó los niveles reales de apoyo comunitario en la Junta Comunitaria 10, donde se construiría el casino.
Impacto en la industria regional
Esta propuesta representa la culminación de un proceso que definirá el futuro de la industria del juego en el área metropolitana de Nueva York. Con ocho aspirantes compitiendo por tres licencias, la decisión moldeará significativamente el mapa de entretenimiento y generación de empleos en la región durante las próximas décadas.
El comité, presidido por Lisa Sorin de la Cámara de Comercio del Bronx, debe celebrar al menos dos audiencias públicas antes de emitir su veredicto sobre cada propuesta.











































