Recientemente, se ha conocido la noticia de un hackeo que sufrió una reconocida aplicación móvil de transporte público en Argentina, a través de un ataque de ransomware. Esta es una modalidad de delito informático en ascenso que consiste en el secuestro de datos almacenados en un equipo informático o dispositivo tecnológico, para posteriormente ser “liberado” a cambio de un rescate.
Los ataques de ransomware o popularmente conocidos como secuestro virtual de datos con fines extorsivos, se logran mediante la aplicación de diferentes sistemas que encriptan o vuelven ilegible la información contenida en el dispositivo. Generalmente, se utilizan virus para “atacar” equipos informáticos, computadoras, celulares, laptops y cualquier otro dispositivo tecnológico, que encriptan la información del usuario y luego la liberan a cambio del pago de un rescate.
En el país, hay numerosos casos denunciados y muchos que aún quedan por precisar dado que no se efectúan las denuncias correspondientes. Por eso, es muy importante recurrir a los órganos de ley para que intercedan y habiliten la actuación de un Perito Informático Forense que pueda intervenir sobre el equipo o dispositivo que se trate.
Esta modalidad implica el pago de un rescate muchas veces en dólares, euros o también, como sucede en la mayoría de los casos, bitcoins, una moneda electrónica que no tiene legislación ni control gubernamental. Se pueden encontrar un sinnúmero de virus que actúan para perpetrar estos “secuestros” que actúan infectando el equipo o dispositivo vulnerando alguna falla de seguridad de la terminal o utilizando un correo spam. Una vez que se logra ingresar, se encriptan los datos.
Consejos para las empresas
Los riesgos de los secuestros virtuales son altísimos, desde el momento que se utilizan los dispositivos tecnológicos sin tomar los recaudos necesarios. Por eso, hay algunas medidas que permiten tener los datos e información sensible a salvo, si bien es imposible evitar un hackeo de este tipo de manera rotunda.
Siempre es conveniente contar con personal capacitado para el buen manejo de los datos y equipos resguardados e implementar buenas prácticas que ayuden a poner a salvo la información. Por ejemplo, establecer un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información (SGSI) con objetivos claros (transmitidos y conocidos por toda la organización), consistentes a lo largo del tiempo, y con un análisis y prevención de los riesgos que contemple la mejora de los procesos y procedimientos de gestión.
Otra opción también es la Simulación de Ataques a partir de una práctica comúnmente conocida en el ámbito de la Seguridad Informática como Penetration Test. También es recomendable restringir el acceso remoto a la red de la empresa, regular el uso del correo electrónico personal en el trabajo. Como los webmail personales son comúnmente el blanco de los ataques, crear contraseñas complejas y hacer más común el uso de segundos factores de autenticación.











































