La Oficina Nacional para el Juego (ONJN) de Rumanía ha intensificado su ofensiva contra el juego ilegal online, logrando que empresas como Meta y Google colaboren directamente en la eliminación de contenido promocional vinculado a operadores sin licencia. En lo que va del año, se han eliminado más de 1.400 anuncios ilegales de plataformas como Facebook, Instagram y Google Ads.
El organismo regulador identificó un patrón creciente de anuncios pagados que dirigían a los usuarios hacia plataformas no autorizadas, violando la normativa rumana y exponiendo a los consumidores a riesgos financieros y de seguridad.
Una estrategia regulatoria más proactiva
Este resultado no fue producto del azar, sino de una estrategia deliberada iniciada en febrero de 2024, cuando la ONJN solicitó formalmente a Meta y Google que colaboraran en el monitoreo y retiro de contenidos ilegales. Ambas compañías respondieron de forma positiva, habilitando canales de comunicación directa con el regulador rumano.
Las autoridades informaron que, en total, se detectaron 1.470 cuentas promocionando operadores ilegales. A partir de marzo, estas cuentas fueron reportadas sistemáticamente y eliminadas en coordinación con las plataformas digitales.
En defensa de la legalidad y el jugador
El presidente de la ONJN, Mihai Dobre, subrayó que el objetivo de esta campaña es garantizar un entorno seguro y legal para los usuarios. También se busca proteger a los operadores que sí cumplen con los requisitos del mercado regulado y pagan los impuestos correspondientes.
“El espacio digital no puede ser un terreno sin ley. Las reglas que aplican en el entorno físico también deben respetarse en internet”, declaró Dobre, quien prometió mantener la presión sobre redes sociales, buscadores y anunciantes.
Un modelo que podría replicarse en Europa
La medida ha sido bien recibida por otros reguladores europeos, que ven en el enfoque rumano un ejemplo de cooperación eficaz entre el Estado y las plataformas digitales. Frente al avance de operadores no autorizados, las autoridades reconocen que sin la intervención de intermediarios tecnológicos, la fiscalización del juego ilegal es incompleta.
A medida que la publicidad online se convierte en el principal canal de captación de nuevos jugadores, el caso rumano marca un precedente clave: la regulación digital del juego requiere la acción coordinada entre gobiernos y gigantes tecnológicos.











































