La madrugada del sábado 3 de enero de 2026 se registró una operación militar de Estados Unidos en Venezuela que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. La acción, que involucró fuerzas aéreas, terrestres y marítimas, representa la mayor intervención militar estadounidense en América del Sur desde la invasión a Panamá en 1989.
Los detalles de la operación militar
La operación involucró al menos 150 aeronaves, según reportes oficiales. El presidente Donald Trump confirmó la acción militar a través de su plataforma Truth Social, describiendo el operativo como exitoso y ejecutado en coordinación con autoridades de aplicación de la ley estadounidenses.
El ataque duró menos de 30 minutos, con al menos siete explosiones que enviaron a personas corriendo a las calles. Los residentes de Caracas reportaron el sobrevuelo de aeronaves a baja altura y múltiples detonaciones que despertaron a la capital venezolana aproximadamente a las 2:00 a.m. hora local.
Los objetivos militares incluyeron instalaciones estratégicas en Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. Imágenes satelitales muestran daños significativos en el complejo militar Fuerte Tiuna, la principal base militar del país y sede del Ministerio de Defensa, así como en la base aérea La Carlota y el puerto de La Guaira.
Acusaciones y cargos contra Maduro
La fiscal general Pam Bondi anunció que Maduro y su esposa fueron acusados en el Distrito Sur de Nueva York por conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración de importación de cocaína, posesión de armas y dispositivos destructivos. Las autoridades estadounidenses trasladaron a la pareja fuera de Venezuela, con destino a Nueva York para enfrentar el proceso judicial.
El secretario de Estado Marco Rubio reiteró su posición previa, afirmando que Maduro no es el presidente legítimo de Venezuela sino el líder de una organización narcoterrorista. El subsecretario de Estado Christopher Landau declaró que la acción militar marca «un nuevo amanecer para Venezuela», argumentando que el mandatario finalmente enfrentará la justicia por sus crímenes.
Respuesta del gobierno en Venezuela
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela emitió un comunicado condenando lo que calificó como una «gravísima agresión militar». El canciller Yván Gil difundió el documento oficial en sus redes sociales, donde las autoridades caracterizaron los ataques como una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas.
El ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López, aseguró que el país enfrenta una «embestida imperial» y prometió repeler a los invasores. Según su declaración, los ataques no se limitaron a instalaciones militares, sino que también impactaron áreas residenciales civiles.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez exigió que Estados Unidos proporcione prueba de vida de Maduro y su esposa, calificando los hechos como un secuestro. Bajo la ley venezolana, Rodríguez asumiría el poder ejecutivo ante la ausencia del presidente.
Diosdado Cabello, ministro del Interior, hizo un llamado a la calma ciudadana y advirtió contra facilitar las acciones del «enemigo invasor». El gobierno declaró el estado de conmoción exterior y activó todos los planes de defensa nacional, convocando a los ciudadanos a sumarse a la resistencia.
Cuestionamientos legales y políticos
La legalidad de la operación ha generado intensos debates en Estados Unidos. El líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, criticó duramente el anuncio de Trump, afirmando que la idea de que el presidente planee «administrar Venezuela» debería generar temor. Schumer señaló que el gobierno le había asegurado en tres ocasiones separadas que no estaba buscando un cambio de régimen ni tomando acción militar en Venezuela.
La administración Trump informó a los líderes del Congreso sobre los ataques solo después de que comenzó la operación venezolana, según fuentes congresionales. Los Comités de Servicios Armados de ambas cámaras del Congreso, que tienen jurisdicción sobre asuntos militares, no fueron notificados previamente.
Expertos legales han cuestionado si la operación cumple con la Resolución de Poderes de Guerra, que exige que el presidente consulte con el Congreso antes de introducir fuerzas armadas en hostilidades. Algunos legisladores argumentan que lanzar acción militar sin autorización congresional y sin un plan creíble para lo que viene después es imprudente.
Implicaciones para el futuro de Venezuela
La captura de Maduro plantea interrogantes fundamentales sobre el futuro político de Venezuela. Trump declaró que Estados Unidos «administrará» el país sudamericano «hasta que pueda tener lugar una transición segura, adecuada y juiciosa». Sin embargo, no está claro quién asumirá el liderazgo ni cómo se gestionará la transición.
La líder de la oposición venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, declaró que «la hora de la libertad» había llegado y que Maduro ahora enfrentaría la justicia. No obstante, Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, y el control de estos recursos estratégicos será un factor determinante en cualquier proceso de transición.
La operación también ha expuesto profundas divisiones en la comunidad internacional sobre la intervención unilateral y el uso de la fuerza militar. Mientras algunos países celebran la remoción de un líder que consideran autoritario, otros advierten sobre el precedente peligroso de intervenciones militares sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.
Consecuencias geopolíticas
El ataque militar estadounidense contra Venezuela representa un punto de inflexión en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina. La región, tradicionalmente considerada una «zona de paz», ahora enfrenta la realidad de una intervención militar directa que podría redefinir las relaciones hemisféricas.
China, que ha realizado importantes inversiones comerciales y en minerales raros en América del Sur, observa atentamente cómo Estados Unidos reafirma su influencia. La Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump, publicada a finales de 2025, citó como las mayores amenazas para Estados Unidos en el hemisferio occidental la migración, las drogas, el crimen y China.
Para Venezuela y su población, las próximas semanas serán decisivas. El país enfrenta no solo la ausencia de su líder de más de una década, sino también la posibilidad de una ocupación militar extranjera y un proceso de transición política sin precedentes en su historia reciente.











