Según un estudio realizado por la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) de España, un 1 % de la población del país está en riesgo de caer en la ludopatía, es decir, unas 470 mil personas. En Chile, un estudio de la Universidad de Santiago y la Corporación Juego Responsable, evidenció que un 2,4 % de los jugadores es patológico, lo que significa un estrecho lazo con problemas psicológicos.
Por eso, diversas iniciativas en torno al “juego responsable” han surgido desde las propias firmas de casino, en especial aquellas que se han expandido recientemente en Latinoamérica.
Más allá de lo que significa para los clientes involucrarse con los casinos en el ámbito del entretenimiento, desde los operadores han manifestado un fuerte compromiso con el juego responsable.
¿Qué es el juego responsable?
Las compañías de casinos establecieron este concepto para informar a las personas sobre el riesgo de caer en la adicción a juegos de azar para que, en contraste, busquen disfrutar de sus plataformas de forma saludable y razonable.
Un “jugador responsable” se configura en base a la información que conoce y maneja antes de comenzar a usar su dinero. Además, debe acceder para encontrar en el casino una actividad de ocio y entretenimiento que no afecte a la normalidad de su vida.
Para que un jugador se considere responsable deberá ser consciente de que puede ganar, pero también perder, por lo cual su objetivo central de participar no es ganar dinero. Por otra parte, debe tomar decisiones acordes a la realidad y no a las expectativas, manteniendo un correcto control de sus gastos, tanto monetario como de tiempo.
El compromiso con clientes y el juego responsable
Una forma de demostrar que desde los casinos existe activa preocupación por sus clientes es el compromiso que se ha buscado desarrollar en cuanto a la materia, empleando una serie de herramientas para ayudar y acompañar el juego responsable de los clientes.
En ese sentido, se han instaurado medidas no solo de manera previa, como límites de depósitos y límites de juego, sino también después de jugar, como autoexclusión de la plataforma, o bien, suspensión de la cuenta para que el jugador se de un “descanso” (puede ser de entre 24 horas y 180 días).
Algunas plataformas cuentan también con una herramienta que permite a los usuarios hacer una autoevaluación ante un posible actuar de ludopatía. Asimismo, y a través de monitorización de cuentas, contactan a un jugador que muestre “conductas adictivas”, entregándole las mejores herramientas para entretenerse de manera segura.











































