Nadie imaginó que (en el caso de Perú) ese marzo del 2020 iba a significar para muchos la última vez que iban a pisar un centro laboral en mucho tiempo. Todo lo que vendría en adelante era incierto. Las oficinas tuvieron que “trasladarse” a sus viviendas de manera momentánea, pero con el pasar de las semanas, la cuarentena se convirtió en meses y, en algunos casos, en más de dos años. La implementación de este nuevo estilo de trabajo desde el domicilio significó grandes retos, tanto para los colaboradores como para los empleadores, quienes tuvieron que adaptarse progresivamente a diferentes herramientas digitales.
Ahora, después de dos años en el que la pandemia parece estar controlada con las intensas campañas de vacunación a nivel global, las empresas han empezado a retomar el trabajo presencial. ¿Qué tan ventajoso es retomar el sistema de trabajo prepandemia? ¿Qué lecciones nos está dejando el teletrabajo para que algunas compañías opten por mantener esa modalidad?
TIEMPOS DE CAMBIO
Los modelos de trabajo tradicionales se basan en criterios que datan de hace unos 40 años atrás aproximadamente y en estas estructuras no se incluía el papel que iba marcando la tecnología. Bajo esa lógica, en aquel entonces, era utópico pensar en puestos no asignados en una oficina. Sin embargo, algunos estudios dan cuenta que aproximadamente un 30 % del espacio no está siendo ocupado por las personas que trabajan en un determinado centro laboral, ya sea porque se encuentran en otros espacios alternativos de trabajo, están de vacaciones o cumpliendo un descanso médico. Sin embargo, la llegada de la pandemia hizo que se vuelvan más visibles todos estos aspectos, obligando en algunos casos a replantearse la forma de trabajo que se venía desarrollando en los últimos años.

UN ENTORNO FLEXIBLE
Uno de los grandes retos que significó el teletrabajo fue trasladar, con carácter de urgencia, el entorno de trabajo a un espacio familiar, a uno que era cambiante en cada trabajador: solteros, con hijos, con problemas de conectividad, con equipos adecuados o no para su desempeño. Aún así, luego de todo este tiempo, el balance es positivo y son incluso más grandes las lecciones y aprendizajes que deja frente a los desafíos. Por ejemplo en el Perú, en Lima específicamente, el evitar tener que desplazarse grandes distancias todos los días, ya que además del ahorro económico que significa no usar transporte se ha demostrado que se puede lograr la productividad desde casa.
“Si algo define al trabajo remoto es la flexibilidad que requeriría como contrapartida mucha planificación y fortalecer el planeamiento en las entidades públicas para que puedan estar en condiciones de identificar con claridad y anticipación qué es lo que harán, qué es lo que necesitan y cómo distribuyen las actividades y los productos entre sus colaboradores, y que estos pueden presentar sus productos en el tiempo asignado”, sostuvo Janeyri Boyer, presidenta ejecutiva de la Autoridad Nacional de Servicio Civil (Servir).
UNA LEY QUE HACE FALTA
Para Servir, es necesario contar con una Ley de Teletrabajo en el sector público, que enfoque aspectos importantes como una gestión por resultados para mejorar la productividad de estos servicios o que ayude a eliminar las barreras geográficas.
Por lo pronto, el Gobierno decretó a finales del 2021 que el trabajo remoto rija hasta el 31 de diciembre de este año, con el fin de prevenir los efectos de una nueva ola de la pandemia y continuar protegiendo la salud de los trabajadores de los sectores público y privado.
Lo que viene en adelante aún es incierto, pero será elemental que las empresas centren las necesidades reales en sus trabajadores y se pueda justificar el regreso a las oficinas. En ese camino las compañías necesitan una visión de transformación e ir en busca de un modelo de innovación que se anteponga al tradicional o que esté en proceso de evolución. Se debe determinar cuáles son esas áreas cuyos procesos o perfiles se ajustan al trabajo a distancia. Los empleados de hoy en día buscan el equilibrio entre el trabajo y la vida laboral inclusive por delante de otras prioridades.












































