Por Nicolás Samohod Rivarola, director del Estudio Vidal Cáceres Abogados
En el Perú, las sociedades de capitales requieren una pluralidad mínima de socios. En ese sentido, una opción a explorar para poder respetar las políticas corporativas de las casas matrices no domiciliadas podría ser crear una sucursal en nuestro país de la sociedad originaria. Esta opción permitiría tener como único socio a la casa matriz no domiciliada, lo cual coincidiría con lo que muchas empresas extranjeras buscan como opción.
Otra alternativa es la conocida en el Perú como la subsidiaria, la cual es la forma societaria que, cumpliendo con la pluralidad de accionistas, es de dominio y control mayoritario de una matriz, pudiendo, en un porcentaje mínimo, recibir la intervención de otro accionista. Esta opción es muy común, por ejemplo, en el mundo de las inversiones mineras en nuestro país, y al registrarse como una subsidiaria, tributariamente transparenta el negocio.
Consideramos importante sugerir el mantener un vehículo corporativo que, si bien mantenga un vínculo con la casa matriz, este no permita extender interpretaciones vinculadas a las distintas responsabilidades, evitando o desalentando de esta manera cualquier iniciativa de inversión en el país.











































