La regulación vigente define cómo se distribuye cada sol recaudado por casinos, tragamonedas y apuestas deportivas. El esquema ya financia deporte, salud mental y diversas entidades públicas.
Hay contribuciones que rara vez ocupan titulares, pero terminan financiando programas, instituciones y servicios que impactan directamente en la vida de miles de personas.
En el caso de la industria del juego, cada apuesta realizada en operadores autorizados genera recursos que regresan al Estado y son redistribuidos entre el deporte, la salud mental, los gobiernos locales y otras entidades públicas. Con la regulación de los juegos a distancia y las apuestas deportivas, el Perú incorporó además una distribución específica para esta nueva actividad. A diferencia del juego presencial, cuyos recursos históricamente se destinan principalmente al Tesoro Público, a las municipalidades, al Instituto Peruano del Deporte (IPD) y el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), el nuevo esquema suma por primera vez un aporte directo al Ministerio de Salud (Minsa), orientado a fortalecer las políticas de salud mental.
Dos esquemas de distribución
Aunque forman parte de una misma industria, el juego presencial y las apuestas deportivas online siguen reglas distintas para distribuir la recaudación tributaria.
En el caso de los casinos y máquinas tragamonedas, el impuesto se reparte entre cinco destinos: el 15% corresponde al Tesoro Público; el 30% a las municipalidades distritales; otro 30% a las municipalidades provinciales; el 10% al IPD; y el 15% al Mincetur, entidad encargada de la autorización, supervisión y fiscalización de esta actividad.
Por su parte, en las apuestas deportivas y los juegos a distancia el 20% se destina al Tesoro Público, otro 20% al Ministerio de Salud, un 20% al Instituto Peruano del Deporte y el 40% restante al Mincetur.
Las diferencias entre ambos esquemas responden también a prioridades distintas. Mientras el esquema tradicional mantiene un componente de financiamiento para los gobiernos locales, la regulación del juego online incorporó nuevos destinos vinculados a la salud pública y al fortalecimiento institucional del sistema de control.
Más recursos para el deporte y la salud
Durante su presentación en el Perú Gaming Show (PGS) 2026, el director general de la Dirección General de Juegos de Casino y Máquinas Tragamonedas (DGJCMT), Yuri Guerra, destacó que una parte importante de estos recursos ya está teniendo un impacto concreto.
“Generamos apoyo para el deporte. El año pasado fueron más de 70 millones de soles destinados. El IPD vive con ese apoyo. Además, más de 50 millones fueron destinados a salud mental”, señaló.
Además, añadió que las proyecciones para este 2026 son aún mayores. “Este año vamos a aportar más de 100 millones de soles para salud mental y más de 120 millones de soles para el deporte”, enfatizó.
La incorporación del Ministerio de Salud como beneficiario directo representa una de las principales novedades del actual esquema tributario. Según explicó Guerra, pocas actividades económicas cuentan con una asignación tan específica hacia políticas públicas relacionadas con salud mental.
“Aunque muchas veces se dice que esta actividad genera externalidades negativas, somos la única actividad dentro del Estado que tiene un apoyo directo y dirigido para salud mental”, destacó el funcionario.
Una recaudación en crecimiento
Las primeras cifras de la regulación muestran un crecimiento acelerado de la recaudación, impulsado principalmente por la consolidación del mercado de juegos a distancia y apuestas deportivas.
Entre enero y mayo del 2026, las proyecciones oficiales estiman que los casinos y máquinas tragamonedas aportarán más de 108 millones de soles en impuestos. En ese mismo periodo, las apuestas deportivas y los juegos a distancia superarían los 266 millones de soles, más del doble de lo recaudado por la actividad presencial.
El mayor volumen de recaudación también guarda relación con la estructura del mercado. Actualmente existen 674 salas autorizadas de casinos y máquinas tragamonedas, mientras que el segmento online registra 92 autorizaciones y más de 4500 establecimientos vinculados a apuestas deportivas.
El crecimiento de la recaudación responde tanto a la formalización del mercado como a la consolidación de operadores autorizados. A ello se suma una mayor capacidad de fiscalización por parte del Estado.
Más allá de las cifras, la discusión sobre la industria del juego suele centrarse en la regulación o en el monto de los impuestos que genera. Sin embargo, detrás de cada apuesta realizada en operadores autorizados existe un mecanismo que convierte esa recaudación en financiamiento para el deporte, la salud mental, los gobiernos locales y la supervisión estatal. En un mercado que continúa expandiéndose, el destino de esos recursos resulta tan relevante como el volumen de ingresos que recibe el Estado.











































