Luiz Inácio Lula da Silva ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil el 25 de octubre de 2026. Con todas las secciones electorales escrutadas, obtuvo 64.256.232 votos, el 51,79% de los votos válidos. Su rival, el senador Flávio Bolsonaro, sumó 59.826.041 votos, el 48,21%. Este último había liderado la primera vuelta, realizada el 4 de octubre, con el 47,03%.
El candidato derrotado no acepta el resultado. Según la agencia EFE, cuestionó la transparencia del proceso y exigió la anulación de los comicios. Otro medio informa que anunció que pedirá anular las elecciones. Además, señaló que el juez que autorizó prolongar la votación fue el abogado de Lula da Silva. Esa afirmación corresponde al candidato. Las fuentes consultadas no detallan pruebas de irregularidades.
Prohibición de las apuestas marcó la campaña en Brasil
Nueve días antes de la primera vuelta, Lula da Silva anunció la prohibición de las apuestas en línea. Según Gazeta do Povo, la medida pone fin a las apuestas deportivas y a los juegos virtuales.
Flávio Bolsonaro cuestionó la medida y advirtió sobre sus consecuencias para la seguridad jurídica y los clubes de fútbol. Durante el debate regulatorio, también defendió una distinción entre las apuestas deportivas y los juegos de casino en línea, cuya continuidad había rechazado anteriormente.
Una medida provisoria que el Congreso de Brasil debe aprobar
La prohibición se aplica mediante una medida provisoria. Es una norma con fuerza de ley que el presidente emite sin pasar antes por el Congreso, pero que pierde efecto si los legisladores no la aprueban. La medida, numerada 1.394, se emitió el 25 de septiembre y debe votarse antes del 25 de noviembre. El plazo admite una prórroga de 60 días. Lula da Silva afirmó que las apuestas no volverán. Sin embargo, la decisión no depende solo de él.
Congreso tiene mayoría opositora
El escenario legislativo es difícil para el gobierno. El Partido Liberal (PL), de Flávio Bolsonaro, tendrá la mayor bancada de la Cámara de Diputados y del Senado. Esta composición podría complicar la aprobación de la prohibición en los términos planteados por el Ejecutivo.
El portal especializado iGaming Business informa que en el Congreso se observa la posibilidad de que las apuestas vuelvan solo en su versión deportiva. De concretarse esta alternativa, los operadores de apuestas deportivas podrían recuperar sus actividades, mientras que los casinos en línea permanecerían prohibidos. No obstante, todavía no existe una decisión legislativa definitiva.
Otro punto pendiente es el tratamiento de las autorizaciones otorgadas a las empresas antes de la prohibición. Una eventual reapertura del mercado podría exigir nuevas disposiciones sobre la validez de las licencias y las condiciones para retomar operaciones.
Brasil, un mercado regulado que paga impuestos
El sector cambió varias veces en pocos años. Las apuestas se legalizaron en 2018, durante el gobierno de Michel Temer. Funcionaron sin reglas, fiscalización ni impuestos durante la presidencia de Jair Bolsonaro. Lula sancionó en diciembre de 2023 la ley que las reguló.
Desde entonces, el mercado aporta recursos al Estado. La recaudación federal por juegos y apuestas sumó 9.900 millones de reales entre enero y agosto de 2026. En el mismo período de 2025 fue de 5.800 millones. Al cambio aproximado de cinco reales por dólar, son unos 1.980 millones y 1.160 millones de dólares.
El gobierno defiende la prohibición con razones sociales. Según el diario Nexo, las apuestas afectaron el endeudamiento y el consumo de las familias. También aumentaron la atención por ludopatía, el trastorno de adicción al juego, en el sistema público de salud.
Las posibles batallas judiciales
El Supremo Tribunal Federal podría intervenir. iGaming Business informa que el sector espera que la Corte declare inconstitucional la medida. Gazeta do Povo advierte sobre el riesgo de litigios y la necesidad de medir el impacto en el sector y en los clubes de fútbol.
Qué puede pasar en Brasil
Hay tres caminos posibles:
- Caducidad. Si el Congreso no vota la medida, esta pierde efecto y vuelve la ley de 2023.
- Cambios en el Congreso. Los legisladores pueden aprobar una versión distinta, con apuestas deportivas permitidas y casinos en línea prohibidos.
- Decisión judicial. El Tribunal Supremo puede suspender o anular la prohibición, o dejarla firme.
La victoria refuerza la posición política de Lula da Silva, pero no define por sí sola el destino de las apuestas. Las empresas del sector, los clubes de fútbol y los inversionistas esperan ahora las decisiones que determinarán si Brasil recupera su mercado regulado, adopta un modelo más restrictivo o mantiene la prohibición impulsada por el mandatario.











































