La aprobación de los sports betting de evento único dio origen a uno de los experimentos regulatorios más relevantes de Norteamérica. Cinco años después, Canadá combina mercados abiertos, monopolios estatales y nuevos proyectos de liberalización que redefinen el futuro del juego online.
En menos de un lustro, Canadá transformó por completo su panorama de apuestas deportivas. Lo que hasta 2021 era un mercado limitado a las tradicionales apuestas combinadas, hoy es uno de los modelos regulatorios que despiertan mayor interés entre operadores, reguladores y analistas de la industria del juego.
El cambio no respondió únicamente a una decisión política, sino también a la necesidad de adaptar la regulación a una realidad que el mercado ya había impuesto. La creciente migración de jugadores hacia plataformas internacionales evidenciaba que la demanda existía y que el marco legal había quedado rezagado frente a la evolución tecnológica del sector.
Con la entrada en vigor del Bill C-218 (Safe and Regulated Sports Betting Act), el 27 de agosto de 2021, el Código Penal canadiense permitió la regulación de apuestas deportivas de evento único. La reforma no estableció un modelo estándar a nivel nacional, sino que le otorgó a cada provincia la facultad de decidir cómo administrar su mercado de juego.
Esta decisión convirtió a Canadá en un verdadero laboratorio regulatorio, donde hoy conviven modelos abiertos a operadores privados con esquemas basados en monopolios estatales.
CAMBIO DE PARADIGMA
Antes de 2021, el marco legal canadiense limitaba las apuestas deportivas principalmente a formatos combinados, conocidos como parlays. Los consumidores podían apostar sobre resultados deportivos, pero no realizar apuestas individuales sobre un partido específico, una modalidad que ya era habitual en mercados europeos y en algunas jurisdicciones estadounidenses.
Mientras la oferta legal permanecía limitada, las plataformas internacionales ofrecían apuestas en vivo, mercados especializados, análisis estadísticos en tiempo real, y una experiencia mucho más competitiva. Como consecuencia, una parte importante de los jugadores migraba hacia operadores extranjeros no autorizados.
Según la Canadian Gaming Association, cada año alrededor de 14 000 millones de dólares canadienses se desviaban hacia los operadores ilegales. El impacto representaba una pérdida tanto para las finanzas públicas como para la protección de los consumidores, ya que quienes utilizaban sitios no regulados carecían de garantías sobre la integridad de sus apuestas.
ONTARIO: REFERENTE DE ÉXITO
Aunque la legalización fue nacional, el verdadero punto de inflexión para la industria llegó varios meses después. El 4 de abril de 2022, Ontario lanzó su mercado regulado de iGaming, permitiendo que operadores privados compitieran bajo supervisión pública.
El marco normativo se apoyó en dos instituciones. Por un lado, la Alcohol and Gaming Commission of Ontario (AGCO), responsable de la regulación y supervisión; y por el otro, iGaming Ontario (iGO), encargada de administrar el sector y establecer acuerdos operativos con los proveedores autorizados.
El modelo regulatorio convirtió a Ontario en el primer mercado canadiense abierto a operadores privados de apuestas deportivas y juegos en línea. La respuesta empresarial fue inmediata. Compañías internacionales como bet365, FanDuel, DraftKings y BetMGM ingresaron atraídos por un entorno sólido y con reglas claras.
De acuerdo con las cifras oficiales publicadas por iGaming Ontario, en 2025 la provincia recaudó aproximadamente 814.9 millones de dólares canadienses en apuestas deportivas, un 18.6% más que en 2024, consolidándose como la principal jurisdicción regulada de Canadá.
Más allá de las cifras, el modelo de Ontario pasó a convertirse en la principal referencia para otras provincias interesadas en abrir sus mercados a la competencia privada.
ESQUEMAS ESTATALES DE JUEGO
Mientras Ontario optó por un mercado competitivo, la mayoría de las provincias canadienses mantienen un modelo público para la oferta de juegos y apuestas en línea. En esta estructura, las corporaciones provinciales son las únicas entidades autorizadas para operar plataformas digitales, concentrando la actividad en un sistema estatal.
British Columbia representa uno de los ejemplos más sólidos de este modelo. La provincia opera, junto con la provincia de Manitoba, PlayNow, una plataforma administrada por British Columbia Lottery Corporation (BCLC) que ofrece apuestas deportivas, casino online y póker.
Durante el primer año de vigencia de la ley C-218, los jugadores apostaron más de 170 millones de dólares a través del sitio web. Los recursos obtenidos se destinaron al financiamiento de programas comunitarios, infraestructura y salud.
Con una estrategia similar, Quebec mantiene un modelo de monopolio público bajo la premisa de que permite un mayor control regulatorio. No obstante, el crecimiento de plataformas internacionales ha reabierto el debate sobre la capacidad de estos esquemas para competir en un entorno digital marcado por una oferta más amplia.
ALBERTA APUESTA POR EL MISMO MODELO
Alberta concretó un cambio histórico en el juego online canadiense al convertirse en la segunda provincia, después de Ontario, en abrir el mercado de apuestas deportivas y casinos digitales a operadores privados. Con esta decisión, dejó atrás el esquema público que había predominado en el país. El nuevo mercado inició operaciones con decenas de operadores y proveedores autorizados, además de la plataforma pública PlayAlberta. Entre las marcas internacionales habilitadas se encuentran DraftKings, BetMGM, Caesars y bet365.
Con esta apertura, Alberta busca combinar la supervisión provincial con una mayor competencia en el entorno digital, siguiendo un camino similar al de Ontario, pero con un modelo adaptado a sus propias características regulatorias y de mercado.
Para Citizens JMP, empresa de banca de inversión y mercados de capitales, el sector de juegos en línea de Alberta generaría más de 700 millones de dólares al año. De ese importe, unos 500 millones corresponderían al casino en línea y 200 millones, a las apuestas deportivas.
Cinco años después de la aprobación del Bill C-218 en 2021, la discusión en Canadá ya no se limita a la legalización de las apuestas deportivas de evento único. El desafío ahora es definir la evolución de un sector donde conviven distintos modelos provinciales. La regulación y la capacidad de adaptación serán factores clave para determinar el rumbo de la industria de apuestas deportivas y juego en línea.











































