
La emergencia sanitaria que ahora mismo sacude cada rincón del planeta ha obligado a las potencias y grupos económicos del mundo a trabajar con más ahínco. Y es que esta recesión global inducida por la pandemia ha sido calificada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como “El Gran Confinamiento”, la peor contracción desde la Gran Depresión de 1929 y mucho más crítica que la crisis financiera del 2008-2009.
El FMI ha calculado un descenso de 3 % del Producto Bruto Mundial durante el 2020. En Estados Unidos, por ejemplo, el declive será de 5.9 %; en la eurozona será 7.5 %; y en conjunto, los países del Grupo de los 20 (G20) tendrán una recesión de 2.8 %, del cual España (8 %) e Italia (9.1 %) tienen las cifras más graves. En lo que respecta a América Latina y el Caribe, se calcula un retroceso de 5.2 %.
“Lo que la pandemia ha demostrado es que, al igual que el cambio climático, tenemos problemas globales que no conocen fronteras y que requieren una respuesta en conjunto. Es decir, por mucho que un país tenga una respuesta nacional eficaz, este seguirá siendo amenazado por los efectos del virus si los demás países siguen en una crisis sanitaria”, afirmó Giacomo Ugarelli, internacionalista de la University College London (UCL), para la revista CASINO. En ese sentido, es preciso responder: ¿cuáles son las principales acciones que están tomando las grandes economías?
Acta bipartidista estadounidense
En el último viernes de marzo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promulgó el paquete de ayuda más grande de la historia del país, el cual consta de 2.2 billones de dólares. La llamada Ley CARES, por sus siglas en inglés, o Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica contra el Coronavirus, de más de 800 páginas, es una decisión bipartidista que busca hacer frente a la recesión económica causada por la actual pandemia global.
Previamente, el proyecto fue aceptado por el Senado y, posteriormente, por la Cámara de Representantes casi por unanimidad, aunque con largas e intensas conversaciones internas entre Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara Baja del Congreso, y Trump. Esta inusual acción de coincidencias por parte de los legisladores republicanos y demócratas da muestra de una preocupación generalizada debido a la gravedad con que la crisis sanitaria está atacando al país del norte. A la fecha, se han registrado más de un millón de casos confirmados y más de 57 500 muertes, lo que lo coloca como el Estado con más personas infectadas en el mundo.
Paquete histórico
El paquete de rescate es un alivio fiscal que incluye 500 000 millones de dólares para ayudar a las grandes corporaciones, 377 000 millones de dólares para las pequeñas empresas y 340 000 millones de dólares para gobiernos estatales y locales. También provee 560 000 millones de dólares a individuos y familias, 154 000 millones de dólares para la salud pública y 44 000 millones de dólares para educación y otras causas.
Las medidas más comentadas son las siguientes: al sector empresarial, el Departamento del Tesoro destina 500 000 millones de dólares; los cuales cubrirán subvenciones, préstamos, garantías de préstamos e incentivos fiscales. Para individuos y familias, los 560 000 millones de dólares se repartirán en cheques de 1200 dólares a aquellos que únicamente ganen menos de 75 000 dólares al año; adicionalmente, las familias tendrán 500 dólares por hijo. Si superan dicha cifra, podrán recibir pagos menores, pero con ciertos límites de tiempo. Las personas que ganen más de 99 000 dólares anualmente no recogerán nada.
De la misma manera, el paquete amplía los beneficios por desempleo y permitirá obtener semanalmente 600 dólares durante cuatro meses por esa razón. Para la red de salud, se destina 154 000 millones de dólares en subvenciones para médicos, enfermeras y hospitales; para el Fondo de Asistencia por Desastres; y para construir la Reserva Nacional Estratégica con suministros como mascarillas, respiradores y todo tipo de elementos farmacéuticos.
Panorama oscuro
Aunque el rescate estadounidense es mayor a los 700 000 millones de dólares de Wall Street por la crisis financiera del 2008, para la analista de negocios Jill Schlesinger, no será posible impedir un downturn. “Estas medidas, junto con las acciones de emergencia de la Reserva Federal que mantienen el flujo de dinero en todo el sistema financiero, no van a evitar una recesión. Su objetivo es amortiguar el golpe financiero para los millones afectados por la propagación del virus”, escribió en su blog Jill on Money.
El escenario se oscurece más con el retiro de la financiación del Gobierno de Trump hacia la Organización Mundial de la Salud (OMS) mientras realiza una revisión sobre las “graves” fallas en la gestión de la pandemia del COVID-19. “La contribución de Estados Unidos es de unos 900 millones de dólares, casi un quinto del total. Aunque la fundación Bill y Melinda Gates se han matriculado con 250 millones de dólares, igual pueden faltar recursos”, ´señaló Ramiro Escobar, experto en temas internacionales, a la revista CASINO. Y es que la principal misión de la OMS es evitar el colapso de sistemas de salud frágiles en todo el mundo, como el de América Latina y África. En ese sentido, dicha decisión podría significar la paralización de importantes programas de asistencia.

Multilateralidad
El G20, foro internacional más importante de deliberación política y económica —que reúne a las principales instituciones financieras del mundo y a 19 países más la Unión Europea: Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y Turquía; y España, Jordania, Singapur y Suiza como naciones invitadas—, también se ha sumado al esfuerzo global por superar a la pandemia del COVID-19 y a sus diversos impactos. Con ese propósito, han ido celebrando la Cumbre de Líderes de manera extraordinaria y virtual a fin de elaborar un Plan de Acción con políticas para robustecer a los sistemas de salud y a las medidas fiscales y de cooperación económica.
En la reunión del 15 de abril, los ministros de Finanzas y titulares de los bancos centrales respaldaron el Plan y acordaron una respuesta financiera que incluye, primero, entregar un paquete integral de apoyo del FMI; segundo, implementar con urgencia el apoyo propuesto por el Grupo Banco Mundial (GBM) y los bancos multilaterales de desarrollo por más de 200 000 millones de dólares; tercero, abordar las vulnerabilidades de la deuda en los países de bajos ingresos debido a la pandemia; y, por último, mejorar la coordinación entre las organizaciones internacionales para maximizar su impacto y optimizar el uso de los recursos.
Aplazo de deudas
Asimismo, el G20 pactó suspender temporalmente los pagos de servicios de deudas de los países más pobres del mundo. Esta iniciativa, similar a la que adoptó el Club de París, se llevará a cabo con una regulación común, pero respetando las leyes nacionales y procedimientos internos de cada Estado.
Aunque, el comunicado oficial no detalló cantidades, el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, adelantó que el valor equivalente de la suspensión es de 18 000 millones de euros y que, de los 76 países elegidos, unos 40 serán de África subsahariana. Así, 7300 millones de euros adeudados corresponden a acreedores privados y 11 000 millones de euros a otros países. Una cantidad igual atañe a la deuda con instituciones multilaterales como el Banco Mundial, quienes también han respaldado el congelamiento del compromiso.
Bloque solidario
El Fondo de Solidaridad de la Unión Europea (FSUE) se creó en el 2002, inicialmente, con el propósito de responder a las catastróficas inundaciones que afectaron a Europa Central en el verano de ese mismo año. Desde entonces, ha ayudado a veinticuatro países europeos. Con el brote del nuevo coronavirus, se modificó el esquema del FSUE, el cual ahora incluye emergencias sanitarias y el régimen de ayudas estatales. Todo ello, en el Marco Temporal adoptado por la Comisión Europea, cuya flexibilidad de las normas sobre ayudas estatales permite un otorgamiento más rápido y menos estricto.
En esa línea, el Consejo de la UE aprobó el uso de 37 000 millones de euros de los fondos de cohesión para reforzar los sistemas sanitarios de los Estados miembros, así como para apoyar a las pymes, a los trabajadores y servicios comunitarios. De esa cantidad, están previstos 8000 millones de euros procedentes de la prefinanciación de los fondos estructurales no gastados en el 2019 y exonerados de devolución. Los otros 29 000 millones de euros serán desembolsados antes de las partidas que se asignarán en los próximos meses de este año. La medida más reciente —del 17 de abril— aprobada por el Parlamento ha sido la movilización de 3080 millones de euros; específicamente, 2700 millones de euros para el instrumento de ayuda de emergencia de la UE y 380 millones de euros para la reserva de equipos médicos de rescate.
Exigencias conjuntas
El Pleno del Parlamento de la UE ha pedido durante las últimas semanas reconstruir Europa con un voluminoso “nuevo plan Marshall europeo”. En total, el Eurogrupo ha dispuesto de 540 000 millones de euros para la crisis, la mayor movilización de recursos en décadas, aunque considerado insuficiente para el grado de la situación. El consenso de la mayoría de los partidos se verá reflejado en una Resolución Conjunta, en el que resalta una convergencia entre los razonamientos económicos con las razones sociales y ecológicas.
Esta coordinación a nivel de comunidad es una tendencia con la pandemia. “Estos gobiernos son conscientes de que solos y divididos se les complicaría bajar la curva con la que actualmente seguimos peleando”, manifestó Ugarelli. De la misma forma aseguró que frente a la corriente de políticas proteccionistas o aislacionistas, que también han ido apareciendo, necesitamos más multilateralismo.













































