La canciller de Alemania, Angela Merkel, habló la semana pasada sobre la crisis del coronavirus en el país y se mostró muy preocupada por el ascenso de los casos positivos: “Un precio diario de 590 muertos no es aceptable”.
En las últimas horas, la nación europea batió un nuevo récord de muertes, por lo que desde hoy, el gobierno autorizó un nuevo confinamiento parcial.
Las regiones más afectadas por la pandemia son Berlín, Renania del Norte-Westfalia, Baviera y Baden-Wurtemberg. En este contexto, el ministro de Sanidad de Alemania, Jens Spahn, dijo ayer que la Unión Europea podría llegar a dar su autorización a la vacuna desarrollada por Pfizer y BioNTech antes de Navidad.
En este marco, el país ordenó el cierre desde hoy y hasta el 10 de enero, como mínimo, de todas las tiendas salvo las que prestan servicios esenciales. El nuevo cierre incluye restricciones también para escuelas y guarderías.
El confinamiento parcial anterior decretado por las autoridades alemanas a principios de noviembre, que supuso el cierre de bares, restaurantes y locales de ocio mientras seguían abiertos los colegios y las guarderías, no consiguió frenar el aumento de contagios, por eso las autoridades tomaron esta medida, más drástica, con el objetivo de contener el alza de la curva, a la espera de una vacuna que pueda ayudar en la contención.











































