La Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), promovida por la Real Academia Española y la Agencia EFE, eligió «arancel» como la palabra del año 2025. La decisión refleja cómo un término especializado se convirtió en parte del vocabulario diario de millones de personas debido a las tensiones comerciales internacionales.
Del ámbito técnico a la conversación cotidiana
Las negociaciones e imposiciones comerciales promovidas por el presidente de Estados Unidos han dominado la información internacional durante meses. El sustantivo «arancel» pasó de ser una expresión reservada para especialistas en economía y derecho a estar presente en conversaciones comunes. Este fenómeno lingüístico muestra cómo los acontecimientos políticos transforman el lenguaje popular.
El término no es nuevo: ya aparecía registrado en el Diccionario de autoridades de 1726. Sin embargo, la actualidad informativa disparó su uso y lo trasladó desde las áreas técnicas hasta el diálogo social cotidiano.
Definición y uso correcto de «arancel»
Según la recomendación elaborada por la Fundación, «arancel» designa la cantidad que se exige por la importación de ciertos productos en el ámbito de la política comercial. El Diccionario de la lengua española lo define como «tarifa oficial determinante de los derechos que se han de pagar en varios servicios, como el de costas judiciales, aduanas, etc., o establecida para remunerar a ciertos profesionales».
El término se emplea habitualmente para nombrar el tributo que un Estado impone sobre bienes que cruzan su frontera, especialmente en las importaciones.
Aspectos ortográficos de «arancel»
La FundéuRAE recordó que los nombres de los tipos de aranceles se escriben con minúsculas iniciales, al tratarse de denominaciones comunes y descriptivas. Por ejemplo, lo correcto es escribir «arancel cero».
En el caso específico de «arancel antidumping», el extranjerismo crudo debe escribirse en cursiva o entre comillas. También puede sustituirse por la grafía adaptada «antidumpin» (en letra redonda), propuesta en el Diccionario panhispánico de dudas y documentada en el uso.
Las candidatas finalistas
«Arancel» se impuso a otras once palabras candidatas que reflejaron los acontecimientos de 2025. Relacionadas con energía, medioambiente y catástrofes naturales, se preseleccionaron «apagón», «macroincendio» y «preparacionista».
Los conflictos internacionales y las manifestaciones sociales en diversos países llevaron a incluir «boicot», «dron», «generación Z», «macrorredada» y «rearme» entre las finalistas. Completaron la lista «papa», «tierras raras» y «trumpismo».
Un recorrido de 13 años de la FundéuRAE
Esta es la decimotercera palabra del año que escoge la FundéuRAE. Las anteriores ganadoras fueron «escrache» (2013), «selfi» (2014), «refugiado» (2015), «populismo» (2016), «aporofobia» (2017), «microplástico» (2018), los emojis (2019), «confinamiento» (2020), «vacuna» (2021), «inteligencia artificial» (2022), «polarización» (2023) y «dana» (2024).
La selección de «arancel» como palabra del año 2025 confirma que el lenguaje evoluciona al ritmo de los acontecimientos globales. Un término centenario recuperó protagonismo gracias a las dinámicas comerciales internacionales, demostrando que las palabras técnicas pueden convertirse en parte esencial del vocabulario ciudadano cuando los eventos mundiales así lo demandan.











































