
La grave crisis sanitaria y económica que atraviesa Brasil por la pandemia del nuevo coronavirus impulsaría la legalización de casinos físicos en el país. El ministro de Turismo, Marcelo Álvaro Antonio, argumentó que esta sería una gran opción ante la necesidad de estimular la actividad económica después del confinamiento por el COVID-19.
El ministro respalda la construcción de casinos en resorts del país como una forma de reactivar el turismo, uno de los sectores más perjudicados por el cierre de fronteras y la inmovilización.
Según Álvaro Antonio, la instalación de casinos en Brasil, dentro de resorts integrados que también ofrecerían otros tipos de servicios, tiene el potencial de atraer inversiones de 40 000 millones de dólares.
El funcionario señaló que la cartera a su cargo tiene un plan de inversiones atractivas que apunta hacia la generación de empleo y la renta impositiva. Antonio aseguró que Brasil está en el momento propicio para retomar la discusión de la legalización de los resorts integrados y el objetivo de generar mayores ingresos incentivaría a aprobar esta iniciativa.
El proyecto de ley para esta propuesta, que está listo para ser votado en la cámara de diputados, prevé que solamente podrá haber establecimientos hoteleros integrados con áreas múltiples, que albergaría un centro de convenciones, centros comerciales, casinos, cine y teatro. Además, establece un máximo de tres casinos por estado con población mayor a 25 millones de habitantes. En estados donde el número de habitantes es de 15 millones a 25 millones dos casinos y con una población menor a 15 millones, solo un casino puede operar.

OPORTUNIDAD DEL AÑO
El coordinador del frente parlamentario que defiende la regularización del juego, Jõao Bacelar, afirma que si “liberamos los casinos, juegos electrónicos, juegos online, tragamonedas y bingos, ese conjunto de juegos puede generar 60 000 empleos y cerca de 1500 millones de reales de impuestos al año”.
Los funcionarios que están a favor de la legalización del juego, ven esta oportunidad como una forma en que las proyecciones de empleos sean palpables. El diputado Paulino da Força aseguró que es posible avanzar en la legalización durante el segundo semestre, pero primero se tiene que llegar a un entendimiento con el Partido Evangélico. Da Força afirma que este es el momento de discutir, porque el país va a entrar en la mayor crisis económica de su historia y un proyecto que generaría empleo y arrendamiento para el estado no debe ser descartado.
Sin embargo, a pesar de que la legalización del juego generaría muchas ganancias. Celso de Mello, ministro del Tribunal Supremo Federal, precisó que “el momento propicio en esta planificación para la reanudación es discutir los resorts integrados. No es la legalización de juegos, no es bingo, no es una máquina tragamonedas, no lo es. Son resorts integrados”. Esto con la intención de negociar con el grupo evangélico e incluso con el ministro Damares Alves, titular del Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos para obtener la aprobación.
En ese contexto, a inicios de junio, el diputado Rodrigo Maia, uno de los que está a favor, envió al Senado el proyecto aprobado por el plenario en la Cámara. El proyecto está en el Senado, a la espera de que su presidente, Davi Alcolumbre, designe un relator para el plenario.











































