En Bulgaria, la Unión Búlgara de Fútbol (BFU, por sus siglas en inglés) avanza hacia la aprobación de una enmienda estatutaria que establecerá una prohibición absoluta de las apuestas deportivas para todos los jugadores, entrenadores, directivos de clubes y demás personas vinculadas a la federación. La propuesta, que será presentada por el director general Andrey Petrov y el presidente Georgi Ivanov, se debatirá en la reunión plenaria de la BFU en Sofía, prevista para el 20 de marzo de 2026.
La iniciativa supone un cambio significativo respecto al marco normativo anterior, que contemplaba disposiciones generales sobre amaño de partidos y dopaje, pero carecía de cláusulas específicas sobre la participación del personal del fútbol en actividades de apuestas.
Qué establece la enmienda estatutaria de la BFU
En Bulgaria, el texto propuesto convierte en ley federativa permanente las prohibiciones disciplinarias que hasta ahora se aplicaban de forma puntual. El nuevo estatuto introduce una prohibición clara e inequívoca de participar en cualquier actividad de apuestas o juego de azar relacionada con el fútbol, aplicable a la totalidad del personal vinculado a la BFU y a los clubes que la integran.
De aprobarse la enmienda, los clubes quedarán obligados a implementar marcos de cumplimiento propios que incluyan programas de educación y mecanismos de monitoreo para garantizar que jugadores, cuerpos técnicos y directivos se abstengan de realizar apuestas sobre partidos de fútbol. La responsabilidad institucional de hacer cumplir la norma recaerá directamente sobre las entidades deportivas.
El antecedente que aceleró la reforma en el fútbol en Bulgaria
La urgencia de la medida tiene un origen concreto. En septiembre de 2025, operaciones conjuntas entre la BFU, la Agencia Nacional de Ingresos y la policía resultaron en sanciones contra decenas de jugadores y entrenadores que habían apostado en partidos de la temporada 2024/25. Los hechos generaron preocupaciones serias sobre la integridad de las competiciones y pusieron en evidencia la ausencia de un marco normativo suficientemente específico para disuadir este tipo de conductas.
Ese proceso también derivó en una mayor cooperación entre la federación y los organismos estatales, sentando las bases para una respuesta institucional más robusta que la que ofrecía el reglamento vigente. La enmienda de 2026 es, en gran medida, la consecuencia directa de esas sanciones y del debate que generaron dentro del fútbol búlgaro.
Centralización de los derechos de apuestas y datos bajo el control de la BFU
Más allá de la prohibición al personal, la reforma estatutaria introduce un cambio relevante en la gestión comercial del fútbol búlgaro. El nuevo texto designa expresamente los derechos de apuestas y datos como parte de los derechos comerciales, mediáticos y digitales que la BFU administra de forma centralizada para todas las competiciones que organiza, incluyendo las tecnologías y plataformas actuales y emergentes.
Hasta ahora, los clubes y ligas podían negociar individualmente con proveedores de datos y operadores de apuestas. Con la reforma, esos acuerdos deberán cerrarse directamente con la federación. Los contratos vigentes requerirán revisión, y los futuros acuerdos sobre transmisión de datos en vivo o contenido vinculado a las apuestas deberán pasar por la BFU. El reglamento federativo también regulará la distribución de los ingresos derivados de esos acuerdos centrales, lo que implicará ajustes en los mecanismos de reparto para plataformas de transmisión, operadores de apuestas y patrocinadores.
Bulgaria en el contexto internacional de lucha contra el amaño de partidos
La reforma de la BFU se inscribe en una tendencia más amplia a nivel internacional. El año pasado, la Agencia Nacional de Ingresos de Bulgaria amplió el período de autoexclusión del juego a un año, reforzando el enfoque preventivo en materia de juego problemático.
A escala global, iniciativas como la plataforma GameChanger 360, desarrollada por el exfutbolista Moses Swaibu, condenado en 2015 por amaño de partidos en el Reino Unido, trabajan en la capacitación de atletas para identificar los riesgos y señales de alerta de la manipulación y la corrupción en las apuestas deportivas. La propuesta búlgara se alinea con ese tipo de esfuerzos preventivos al combinar la prohibición normativa con la obligación de implementar programas de educación dentro de los propios clubes.
Para la BFU, la aprobación de esta enmienda en la reunión del 20 de marzo representaría no solo un avance en materia de integridad deportiva, sino también el establecimiento de un precedente institucional que podría influir en otras federaciones de la región que enfrentan desafíos similares.











































