La provincia argentina de Río Negro dio un paso concreto hacia la actualización de su marco normativo sobre adicciones al juego. El legislador Juan Carlos Martín presentó un proyecto de ley para modificar la Ley provincial N° 4108, sancionada en 2006, con el objetivo de incorporar explícitamente la problemática del juego online y ampliar el alcance de las políticas públicas de prevención y asistencia.
La iniciativa surge en respuesta a un fenómeno que los especialistas describen como una crisis silenciosa: el crecimiento sostenido de las apuestas digitales entre niños y adolescentes en un contexto de acceso casi universal a la tecnología y de promoción masiva del juego a través de plataformas de redes sociales.
Qué propone el proyecto de ley de Río Negro sobre juego problemático
El texto presentado por Martín plantea modificar el artículo 3 de la norma vigente para que la legislación provincial reconozca de forma explícita el juego online como una dimensión del problema que la ley original, por razones de época, no contempló. La actualización apunta a que las políticas de prevención no queden restringidas al juego presencial, sino que alcancen también a las plataformas digitales de apuestas.
Uno de los puntos centrales de la propuesta es la obligatoriedad de las campañas de concientización y asistencia en todos los centros de atención primaria de salud y en los establecimientos educativos de la provincia. Para garantizar su implementación, el proyecto establece que el Consejo Provincial de Salud Pública, como autoridad de aplicación, deberá desarrollar un sistema integral que incluya terapias, acompañamiento familiar y programas educativos con presencia formal en distintos ámbitos de Río Negro.
El juego online como problema de salud pública en Argentina
El legislador fundamentó su iniciativa con datos que ilustran la magnitud del fenómeno a escala nacional. Según cifras citadas en el proyecto, alrededor de 19 millones de argentinos juegan de forma regular, y siete de cada cien pueden asociarse con algún tipo de problema vinculado al juego. La Organización Mundial de la Salud reconoce el juego problemático como una de las adicciones más relevantes del siglo XXI, lo que otorga respaldo científico a la necesidad de una respuesta legislativa.
El panorama digital agrega una capa adicional de preocupación. Según datos incorporados al proyecto, el 84% de los apostadores argentinos en plataformas online nunca recibió ningún tipo de advertencia sobre los riesgos de apostar con regularidad. Se trata del porcentaje más alto de toda América Latina, lo que ubica a Argentina en una posición especialmente vulnerable dentro del contexto regional.
Adolescentes y apuestas digitales: una combinación de alto riesgo
El proyecto pone un énfasis particular en la franja etaria más joven. El promedio de edad de inicio en las apuestas se ubica alrededor de los 15 años, pero Martín advirtió que los especialistas que trabajan con casos de juego problemático ya atienden consultas por chicos de apenas 12 años. Este dato adquiere otra dimensión cuando se considera que, a esa misma edad, el 96% de los niños ya dispone de un teléfono celular propio, con acceso irrestricto a internet y a las plataformas de apuestas digitales.
La psicóloga especializada en juego problemático Débora Blanca identificó un patrón que el legislador retomó en su presentación: los jóvenes tienden a percibir las apuestas online como una forma de obtener dinero sin esfuerzo, en un contexto cultural donde el paradigma del trabajo sostenido como vía de progreso pierde atractivo frente a la promesa de ganancias rápidas. «La idea es ganar dinero, pero no trabajando, no esforzándose», señaló Blanca según fue citada en el proyecto.
El papel de los influencers en la promoción del juego entre menores
Un elemento que el proyecto destaca con preocupación es el rol que cumplen las redes sociales en la difusión del juego online entre adolescentes. Influencers, youtubers y tiktokers promueven plataformas de apuestas exhibiendo supuestas ganancias, generando en sus seguidores menores la percepción de que apostar es una actividad rentable y sin riesgos. La combinación de figuras de referencia cultural con mensajes que normalizan el juego configura un entorno de alta exposición para una población que todavía no cuenta con herramientas para evaluar críticamente esos contenidos.
Esta dimensión del problema pone de relieve que la prevención no puede limitarse al ámbito clínico o familiar, sino que debe incorporar una respuesta específica frente a los mecanismos de promoción que operan en el ecosistema digital.











































