
En un estudio sobre el tráfico malicioso, realizado durante el segundo semestre de 2019, que incluyó Estados Unidos, Canadá, América Latina, Europa, Rusia, Asia, Australia y Medio Oriente, por el laboratorio de investigaciones de F5 Networks, junto a su socio Baffin Bay Networks, detectó que Brasil y Venezuela encabezan el ranking de ataques en Latinoamérica. Los objetivos principales fueron puertos para aplicaciones web, bases de datos y dispositivos IoT.
Una perspectiva profunda y global de las ciberamenazas advierte que el panorama de ataques suele variar de región en región en términos de fuentes, objetivos y tipos de ataques. Para compararlo, F5 condujo una investigación en distintas regiones, con el objetivo de desentrañar el tráfico malicioso. Entre los resultados, las perspectivas de América Latina resultaron muy distintas a las del resto de las zonas estudiadas, debido a que el tráfico malicioso fue mayoritariamente desde IP’s privados.
Las direcciones IP (aquellas que identifican dispositivos en red) de la región fueron la fuente número uno desde donde se originaron ataques a sistemas en Latinoamérica. Asimismo, Brasil ocupa el primer puesto por la mayor cantidad de tráfico malicioso, seguido por Venezuela, Italia, Estados Unidos y Países Bajos, que completan los primeros puestos desde donde se han efectuado la mayoría de los ataques a la región.
Puntos de ataque
La actividad maliciosa más habitual en América Latina estuvo dirigida principalmente hacia puertos para aplicaciones web, bases de datos y dispositivos IoT, fueron los más comúnmente atacados. El resto de los puertos que ocupan el ranking de ataques en América Latina tuvo patrones similares en el resto del mundo, convirtiéndose el puerto SMB 445, que permite compartir archivos, en el más atacado.
Si bien el origen del tráfico malicioso hacia la región refiere a la fuente geográfica de las direcciones IP, no implica que los mismos países, individuos u organizaciones asentadas en estos países sean los responsables del tráfico malicioso. Los hackers apelan a diversos recursos y direcciones para borrar sus huellas y evitar ser atrapados. En este sentido, los ataques pueden originarse en otra región o zona a través de un servidor proxy, con un sistema comprometido o dispositivo IoT con direcciones asignadas a un país específico.
Latinoamérica experimenta una situación similar a Europa respecto a las amenazas y ataques, muchos de ellos son intrarregionales. El 30 % de los países que figuran como atacantes en la lista son latinoamericanos y, combinados, producen el 37 % del tráfico malicioso local. Brasil y Venezuela encabezan el ranking con la diferencia que el tráfico malicioso del primero fue dirigido a distintos puntos del mundo, mientras que el segundo atacó solo sistemas de países de América Latina.
Asimismo, Argentina también aportó tráfico malicioso, principalmente a la región alcanzando el puesto once del ranking. El resto de los ataques procedentes de nuestro país estuvieron dirigidos a Rusia.
Latinoamérica es el único territorio que recibió tráfico malicioso desde Venezuela, Costa Rica, Colombia y Chile, representando el 19 % del tráfico dañino total en este período estudiado. Esta actividad intrarregional podría indicar que los actores amenazantes intentaban disfrazar su tráfico para mezclarlo con otro benigno.











































