La industria del juego legal en Colombia enfrenta desde hace años una paradoja difícil de resolver: operar bajo los estándares más exigentes de regulación y, al mismo tiempo, encontrar cerradas las puertas del sistema bancario. Para cambiar esta realidad, los máximos responsables de Coljuegos y la Superintendencia Financiera se sentaron a diseñar una hoja de ruta conjunta.
La reunión entre Coljuegos y la Superfinanciera: de qué se habló
Marco Emilio Hincapié, presidente de Coljuegos, y César Attilio Ferrari, superintendente Financiero de Colombia, sostuvieron un encuentro con el objetivo de identificar alternativas concretas que permitan a los operadores de juegos de suerte y azar autorizados superar las barreras que enfrentan al intentar acceder a servicios financieros básicos.
En el centro del debate estuvo la necesidad de que las entidades bancarias, al realizar sus análisis de riesgo, reconozcan los rigurosos procesos de fiscalización que adelanta Coljuegos. Entre ellos, destaca la implementación del Sistema de Administración de Riesgo de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo, conocido como SARLAFT, un mecanismo de control que muchos operadores ya aplican en su actividad diaria pero que no siempre es valorado adecuadamente por la banca.
Por qué el acceso bancario es un problema crítico para el sector
Los operadores de juegos autorizados en Colombia tributan, generan empleo formal y, sobre todo, financian el sistema de salud del país a través de sus aportes. Sin embargo, la percepción de riesgo que mantiene parte del sector financiero sobre esta industria ha derivado en negativas o restricciones injustificadas a la hora de abrir cuentas, procesar pagos o acceder a productos financieros convencionales.
Hincapié fue directo al respecto: «Nuestra meta es tender puentes que eliminen estigmas injustificados sobre una industria que aporta significativamente a la salud. Queremos que la banca reconozca que un operador autorizado por Coljuegos cumple con estándares del más alto nivel». El funcionario también subrayó que el objetivo de la alianza no es solo resolver un problema operativo, sino proteger la viabilidad de una industria que cumple una función social concreta.
Cómo se pondrá en práctica el nuevo esquema de trabajo
Como parte de la estrategia acordada, se propuso organizar una jornada especializada dirigida a los oficiales de cumplimiento del sistema bancario. El encuentro tendrá como propósito profundizar en el conocimiento técnico sobre el funcionamiento del sector y los requisitos legales que deben acreditar los operadores para obtener y mantener su licencia ante Coljuegos.
Para Hincapié, esta labor pedagógica es el núcleo del cambio: «Estamos trabajando para que los oficiales de cumplimiento vean en los requisitos de Coljuegos una garantía de seguridad. Al fortalecer su conocimiento sobre nuestra regulación, permitiremos que el sistema financiero actúe con mayor seguridad y agilidad frente a las solicitudes de nuestros operadores».
La lucha contra el juego ilegal también entra en la agenda
La reunión no se limitó a resolver los problemas de los operadores legales. Coljuegos y la Superintendencia Financiera también sentaron las bases para una acción coordinada con organismos judiciales orientada a combatir la operación ilegal en el mercado.
El foco principal de esta línea de trabajo será el control sobre los sistemas de pagos virtuales utilizados por portales de juego por internet (JOI) que operan sin la debida autorización. Estas plataformas no solo evaden la regulación, sino que también desvían recursos que de otro modo irían al financiamiento del sistema de salud y operan sin ninguna garantía para el apostador.
Hincapié fue enfático en este punto: «No permitiremos que plataformas ilegales sigan utilizando canales financieros para evadir la ley. Vamos a coordinar acciones contundentes para bloquear el flujo de recursos hacia estas actividades que restan aportes a la salud y no garantizan protección al apostador».
Un paso hacia la formalización integral del sector
La articulación entre Coljuegos y la Superintendencia Financiera representa un avance significativo hacia un ecosistema de juego más robusto en Colombia. Si los operadores autorizados logran acceder al sistema bancario en condiciones equivalentes a las de cualquier industria regulada, se reduce la presión que los empuja hacia esquemas informales de gestión de recursos y se fortalece la cadena de control que permite rastrear y fiscalizar cada peso que mueve el sector.
La iniciativa también manda una señal clara al mercado: en Colombia, operar con licencia no solo es una obligación legal, sino una ventaja competitiva que el propio Estado está dispuesto a respaldar ante el sistema financiero.











































