El mercado regulado de juegos de azar en los Países Bajos atraviesa una crisis estructural. Según el informe anual 2025 de la Kansspelautoriteit (KSA), el organismo regulador neerlandés, la tasa de canalización —es decir, la proporción del gasto total en juegos de azar que se destina a operadores con licencia— cayó del 51% registrado a finales de 2024 al 49% en el primer semestre de 2025.
Es la primera vez, desde la regulación del mercado online, sumen de ingresos asociado a op reguladoes sin licencia supera al del segmento autorizado.
Los operadores sin licencia generaron aproximadamente 617 millones de dólares en el primer semestre del año, frente a los 600 millones de dólares registrados por los operadores autorizados en el mismo período.
Las medidas de protección al jugador, detrás del crecimiento del mercado negro
La paradoja que expone el informe de la KSA es incómoda para los defensores de la regulación estricta: las mismas medidas diseñadas para proteger a los jugadores terminaron por empujarlos fuera del sistema legal.
En octubre de 2024, el regulador impuso límites de depósito de 700 dólares mensuales para jugadores mayores de 24 años y de 300 dólares para quienes tienen entre 18 y 24 años. A esto se sumó un aumento en la carga impositiva sobre los operadores. Ambas medidas redujeron el atractivo de las plataformas reguladas para una parte significativa de los jugadores activos.
El resultado fue un estancamiento de los ingresos legales: aunque el número de cuentas activas mensuales alcanzó los 1,38 millones en el segundo semestre de 2025, las pérdidas por cuenta disminuyeron y el crecimiento general de los ingresos del sector autorizado se detuvo.
El 94% de los jugadores sigue registrado en plataformas legales, pero gasta en otro lugar en Países Bajos
Uno de los datos más llamativos del informe es la brecha entre la participación formal y el gasto real. La KSA estima que, medida por actividad de jugadores registrados, la canalización se mantuvo en torno al 94% durante 2025: la gran mayoría de los jugadores neerlandeses tiene cuenta en al menos un ousuarioso n licencia.
Sin embargo, una porción creciente de ese gasto se desvía hacia plataformas extranjeras o ilegales. En otras palabras, los jugadores mantienen su cuenta legal pero destinan una parte importante de su dinero a sitios sin licencia, donde los límites de depósito no aplican.
El Proyecto Desconexión: atacar la infraestructura, no solo los sitios ilegales
Ante este escenario, la KSA lanzó una iniciativa de nuevo enfoque denominada Proyecto Desconexión. En lugar de perseguir individualmente cada sitio ilegal —una estrategia que ha demostrado ser ineficiente en toda Europa—, la iniciativa apunta a desmantelar la infraestructura que sostiene a los operadores sin licencia.
Michel Groothuizen, presidente de la KSA, explicó que la autoridad intentará combatir la oferta ilegal de una manera innovadora. Entre los primeros resultados concretos se destacan la eliminación prácticamente total de la publicidad de búsqueda paga de sitios ilegales en Google desde agosto de 2025 y la eliminación de dominios .nl ilegales a través del registro SIDN. Además, los principales proveedores de software de juegos acordaron bloquear geográficamente el contenido de plataformas sin licencia tras una reunión sectorial celebrada en noviembre de 2025.
Las denuncias de ofertas de juego ilegal registraron un aumento interanual del 34%, con 2.005 casos documentados en 2025.
Multas millonarias tanto a operadores legales como ilegales
El endurecimiento regulatorio también se reflejó en las sanciones. Durante 2025, la KSA multó a cinco operadores con licencia por un total de 8,6 millones de dólares, principalmente por incumplimiento de sus obligaciones de diligencia debida, tras investigaciones sobre casos de pérdidas extremas de jugadores. Paralelamente, impuso cuatro multas a operadores ilegales por un monto total de 31,2 millones de dólares.
No obstante, el organismo regulador reconoce una limitación legal relevante: la legislación vigente impide que las multas superen el 10% de los ingresos brutos globales de un operador, lo que reduce considerablemente el efecto disuasorio sobre grandes plataformas internacionales. La KSA está en diálogo con el Ministerio de Justicia neerlandés para modificar este tope.
Un déficit presupuestario que refleja el costo de las restricciones
El impacto fiscal de las medidas adoptadas no tardó en hacerse visible. La KSA cerró 2025 con un déficit presupuestario de 11,1 millones de dólares, del cual 5,3 millones correspondieron a una recaudación de impuestos sobre el juego inferior a la proyectada, consecuencia directa de los límites de depósito que el propio organismo introdujo.











































