
El mundo se ha visto afectado gravemente por el COVID-19 y todos los sectores de la sociedad están viviendo las consecuencias. El cierre de los establecimientos y la demora para la reactivación de las economías no solo ha generado un gran reto en la salud, sino también en el ámbito laboral.
El paro en la producción llevaba a que, gradualmente, el porcentaje de trabajadores disminuya semana a semana. En ese contexto, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) informó que desde la quincena de abril hasta fines de dicho mes, el sector laboral decayó del 81 % al 68 %, con probabilidades de reducirse aún más. Este porcentaje no solo aplica a los trabajadores dependientes, sino —y sobre todo— a aquellos con negocios propios. A nivel mundial son más de 4.3 millones de empresas de esta categoría que enfrentan un alto riesgo de experimentar situaciones alarmantes.
ÍNDICE EN NORTEAMÉRICA
Uno de los países que está pasando por una situación difícil es Estados Unidos, no solo por ser una de las naciones que tiene una gran cantidad de contagios, sino que su economía también se ha visto perjudicada.
Entre las consecuencias del COVID-19 está la pérdida de 20.5 millones de empleos solo en abril. Esta cifra ha sido comparada con las repercusiones que trajo la Gran Depresión (1930), debido a su impacto en el sistema monetario.
Antes de la pandemia, Estados Unidos solo tenía una tasa de desempleo del 3.5 %, considerado el nivel más bajo en cincuenta años. Sin embargo, esto se ha incrementado a 14.7 %. La industria del esparcimiento y la hotelería fueron las más afectadas.
Es por ello que 1 de cada 5 trabajadores ha pedido, por primera vez, un subsidio por desempleo desde mediados de marzo.

REALIDAD EN LATAM
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) notificó que antes de la pandemia la situación laboral en la región presentaba un bajo crecimiento y pronosticó que para este año “se espera la peor contracción económica desde 1930, con una caída en el Producto Bruto Interno regional estimado en -5.3 %, lo que tendría efectos negativos sobre el mercado laboral”.
También anunció que los índices de desocupación aumentarían de 3.4 % a 11.5 %; es decir, que unos 11.5 millones de personas quedarían en situación de desempleo. No se descarta que este porcentaje continúe incrementándose.
Respecto a la reducción de horas de trabajo, la OIT acotó que el confinamiento provocaría la pérdida del 10.7 % en las horas de trabajo respecto al último trimestre del 2019. Con ello se puede deducir que las tasas de pobreza se incrementarán.
POBLACIÓN PERJUDICADA
En la cuarta edición del Observatorio de la OIT: La COVID-19 y el mundo del trabajo (publicado el 27 de mayo), se detalló que la población más afectada es la de los jóvenes. El documento indica que 1 de cada 6 jóvenes ha dejado de laborar desde que comenzó la pandemia, mientras que aquellos que aún cuentan con trabajos han visto reducidas sus horas laborales en un 23 %, y por ende también sus ingresos.
“Los jóvenes están siendo afectados de manera desproporcionada por la pandemia, y el incremento rápido y substancial del desempleo juvenil, registrado a partir de febrero, afecta más a las mujeres jóvenes que a los hombres jóvenes”, expuso la OIT.
Este análisis también ha constatado que esta población es la que ha sufrido un triple impacto negativo, no solo en cuanto al desempleo, sino también recae en la educación y formación.
¿Qué país es el más afectado? La OIT sostiene que México es el más vulnerable, por albergar a una gran población juvenil y porque en el lugar hay una alta economía informal y poca capacidad de testing y trazabilidad (de casos y contactos de COVID-19). Cabe destacar que Chile ha alcanzado su tasa de desempleo más alta, registrada desde 1985, siendo los sectores más perjudicados el comercio, construcción, servicios comunales y sociales, y transportes y comunicaciones.

CASO NACIONAL
Perú, por su parte, también presentó una disminución en su capacidad laboral capitalina. El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), recientemente, publicó su último informe técnico de la Situación del Mercado Laboral en Lima Metropolitana, en el que detalló que la población ocupada se redujo en 25 % de febrero a abril.
Más de 1.2 millones de personas se han visto perjudicadas por la pandemia. En el caso de los varones esta se contrajo en 24.9 %; mientras que las mujeres, en 25.1 %, comparado con el mismo periodo del año anterior.
De acuerdo al análisis por edades, el INEI también informó que los más afectados son aquellos que oscilan entre 25 y 44 años; mientras que las industrias que han recibido un gran golpe son las de construcción, manufactura, servicios y comercio.
RETORNO A LABORES
La gran mayoría de países ha presentado distintas políticas de acción para poder frenar tanto el crecimiento de contagios como de desempleo. Entre ellas están el trabajo a distancia, turnos en horarios escalonados, licencias, asesoramiento de seguridad y salud, hasta la reducción del salario, entre otros.
Si bien en algunos países ya se inició la flexibilización de labores para el retorno paulatino a los centros de trabajo, estos se están realizando bajo estrictos protocolos de cuidado. Sin embargo, muchos de los planes son cuestionables debido a las distintas realidades que presenta cada país.
En ese marco, la OIT ha hecho un llamado para que se tomen medidas inmediatas y urgentes en apoyo a los trabajadores y empresas, “tomando en cuenta cuatro estrategias: estimular la economía y el empleo; apoyar a las empresas, los empleos y los ingresos; proteger a los trabajadores en el lugar de trabajo; y buscar soluciones mediante el diálogo social”.












































