Frenar la pandemia, llevar a cabo la vacunación, organizar elecciones y reactivar la economía son los grandes desafíos que Perú afrontará este año, el cual se vislumbra igual de complicado que el nefasto 2020.
Uno de los desafíos más urgentes que el país afrontará este nuevo año será frenar la pandemia del nuevo coronavirus, la cual hasta el momento no da tregua. Por el contrario, la alerta epidemiológica se ha vuelto a encender debido al incremento de los casos positivos, situación que nuevamente está colocando a la sanidad pública al límite de su capacidad.
Las medidas dictadas por el Gobierno que encabeza el presidente de Perú, Francisco Sagasti, apuntan a que esta situación no ocasione el colapso de los servicios médicos, pues ello traería como consecuencia un aumento de los decesos, tal como ocurrió durante la fase más crítica de la emergencia. Esperemos que las autoridades acierten con las disposiciones tomadas y que actúen también de forma proactiva con acciones precisas y eficientes que pongan coto a las infecciones en todo el país.
Asimismo, este año el Perú tendrá que abordar el enorme reto que significa vacunar a la población. En este punto se abren dos variantes: por un lado se requiere finiquitar con éxito las negociaciones en marcha con los fabricantes de estos compuestos a fin de recibirlos en el menor tiempo posible.
Por otro lado, una vez llegadas al país las dosis, las autoridades deberán plantar cara al desafío de poner en marcha un proceso de vacunación masiva sin precedentes en la historia del país. Llegados a ese punto, habrá que resolver los problemas de logística para el almacenamiento y transporte a las zonas más alejadas del agreste territorio nacional. Por ello, ha hecho bien el Ejecutivo en adelantarse y formar una comisión especial encargada de coordinar los detalles de la inmunización. El trabajo es muy complicado y el plazo es corto, razón por la cual es menester de las autoridades adelantarse a las posibles complicaciones que seguramente surgirán. La vida de muchos depende del éxito de estas gestiones.
Como si todo esto fuera poco, en abril de este año los peruanos volverán a las urnas para elegir al próximo gobierno en unas elecciones atípicas, pues serán las primeras en efectuarse durante una pandemia.
El reto es organizar comicios libres aún en el contexto de la emergencia. Otros países lo han logrado y no tenemos dudas de que los organismos del sistema electoral también lo harán. Por eso, esperamos que el proceso se desarrolle de forma eficiente y con bioseguridad garantizada para los electores.
Quien salga vencedor de esa justa heredará la responsabilidad de gestionar la pandemia, pero también el reto que implica concluir la reactivación económica, golpeada por el COVID-19, y encauzar nuevamente al país en la senda del crecimiento. Solo logrando ese objetivo el empleo se recuperará, la producción se dinamizará y poco a poco el Perú empezará a volver a la normalidad.
Frenar la crisis sanitaria, llevar a cabo la vacunación, organizar elecciones y reactivar la economía son los grandes desafíos que nuestra patria afrontará este año, el cual se vislumbra igual de complicado que el nefasto 2020.











































